lunes, 25 de marzo de 2019

TEMA 5. LA RESTAURACIÓN BORBÓNICA













TEMA 5.EL RÉGIMEN DE LA RESTAURACIÓN.
CARACTERÍSTICAS Y FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA CANOVISTA

INTRODUCCIÓN.
Tras el pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto en 1874 se da fin a la experiencia democrática del Sexenio (1868-1874), que fracasa por la fuerte inestabilidad interna y la disgregación de sus apoyos políticos y sociales.
El retorno de la monarquía borbónica en la persona de Alfonso XII, hijo de Isabel II, tuvo como principal artífice a Cánovas del Castillo, que establece el llamado sistema “canovista”, caracterizado por la alternancia en el poder de los llamados partidos dinásticos, que utilizan para ello el falseamiento electoral a través de la actuación del caciquismo. Fuera de este sistema político muy poco democrático quedarán diversas fuerzas políticas (republicanos, nacionalistas, socialistas, tradicionalistas) cuya fuerza será cada vez mayor, sobre todo tras la crisis de 1898.

BASES DEL SISTEMA POLÍTICO CANOVISTA
El nuevo sistema político tendrá un carácter netamente conservador, apoyado en un parlamentarismo liberal poco democrático dirigido por los grupos conservadores, atemorizados por la radicalización del Sexenio y la irrupción del obrerismo.
Los pilares básicos sobre los que se asentó el sistema fueron:
  • la Corona (árbitro de la vida política y garantizar el entendimiento y alternancia en el poder),
  • los partidos dinásticos (conservador y liberal, renunciando ambos al pronunciamiento para acceder al poder) y
  • el Ejército (se le aleja de la vida política, supremacía del poder civil sobre el militar, potenciación del monarca como símbolo y cabeza visible).

LA CONSTITUCIÓN DE 1876
La nueva carta magna estuvo inspirada en la de 1845 con algunos aspectos de la de 1869, configurando las nuevas bases del sistema:
  • soberanía compartida entre Cortes y Corona, con amplias prerrogativas de la Corona (derecho de veto, potestad legislativa compartida con las Cortes y nombramiento de ministros -control del poder ejecutivo-),
  • Cortes Bicamerales (Congreso de los Diputados y Senado),
  • confesionalidad católica del Estado y
  • declaración de derechos restringidos.

BIPARTIDISMO Y TURNO PACÍFICO
- El sistema político de la Restauración se basaba en la existencia de dos grandes partidos políticos dinásticos (Liberal y Conservador) que coincidían en lo fundamental: defensa de la Monarquía, la Constitución de 1876, la propiedad privada y la consolidación del estado liberal, unitario y centralista.
Sin embargo, los diferenciaban algunos matices políticos y su base social.

  • Partido Conservador: liderado por Antonio Cánovas del Castillo, aglutinó a los sectores más conservadores: terratenientes y alta burguesía. Interpretaban los derechos individuales y el sufragio censitario en un sentido muy restrictivo. Defendían la confesionalidad católica del Estado y el orden social.
  • Partido Liberal: liderado por Práxedes Mateo Sagasta, aglutinaba a los antiguos progresistas, unionistas y republicanos moderados. Su base social eran las clases medias e interpretaban los derechos individuales y el sufragio censitario de una manera más aperturista. Tenían una visión más laica del estado y se inclinaban a un reformismo más progresista.

En cualquier caso, su práctica gobierno se diferenciaba poco y frente a los anteriores pronunciamientos de uno u otro signo optaron por su alternancia regular y pacífica en el poder (turno pacífico), Esta alternancia se basaba en la manipulación de los resultados electorales en el sentido acordado por ambas formaciones, utilizando para ello los mecanismos caciquiles y la posición dominante del partido en el poder.

CACIQUISMO o MANIPULACIÓN ELECTORAL

El sistema electoral era corrupto, utilizando para ello herramientas como la compra de votos, la falsificación de actas, adulteración del censo y la coerción del electorado. En esta última era básica la labor de los caciques, personajes que en una comarca o provincia determinada detentaban una gran influencia y poder económico.

- El caciquismo se ejercía en toda su dimensión en las zonas rurales. Solían ser grandes propietarios y copaban los cargos municipales, por lo que controlaban de hecho el trabajo, los sorteos de quintas, el reparto de contribuciones y los trámites burocráticos y administrativos, elementos todos ellos con los que chantajeaban a la población.
- Dinámica de la manipulación electoral: una vez decidido el cambio por los dos partidos dinásticos el ministro de la Gobernación en Madrid, elaboraba la lista de los candidatos que debían ser elegidos (“encasillado”), enviándola a los gobernadores civiles, alcaldes y caciques para que garantizaran su elección por los métodos ya citados.

FUERZAS POLÍTICAS AL MARGEN DEL SISTEMA CANOVISTA
En la práctica, el sistema político de la Restauración marginó de la vida política a amplios sectores de la sociedad. Además de fuerzas de oposición como los carlistas y los republicanos y del creciente peso del movimiento obrero socialista y anarquista, se desarrollaron los movimientos nacionalistas, sobre todo en Cataluña y el País Vasco.
Frente a todos ellos, el régimen intentó atraerse a los sectores más acomodaticios y marginó del sistema a los más radicales.

Carlismo.
- Desde su exilio en Francia fomentó conspiraciones y la formación de partidas guerrilleras que eran abastecidas de armas desde el exterior. Carlos VII intentó aglutinar a todos los sectores católicos, pero el apoyo de la jerarquía y del Vaticano a los Borbones le hizo fracasar.
Ante ello el movimiento se escinde y surge en 1888 el Partido Tradicionalista que, dirigido por Ramón Nocedal, se definía como antiliberal, tradicionalista y católico.

Republicanismo.
- El desencanto por el fracaso de la I República y la fuerte represión ejercida por el nuevo régimen produjo la escisión del movimiento:
  • Partido Posibilista (dirigido por Emilio Castelar entra en el juego político de la Restauración),
  • Partido Republicano Progresista (dirigido por Ruiz Zorrilla desde el exilio protagonizó pronunciamientos fracasados en 1883 y 1886),
  • Partido Republicano Unitario (dirigido por Salmerón, marginado del sistema) y
  • Partido Republicano Federal (dirigido por Pi i Margall, era el grupo más numeroso pero igualmente marginado).
La introducción del sufragio universal masculino en 1890 supuso una revitalización del republicanismo y estimuló su reunificación en 1893 con la creación de Unión Republicana (sólo quedaron al margen los posibilistas). Sin embargo, el desarrollo del movimiento obrero le fue privando de sus bases sociales y electorales.

Movimiento obrero.
- Durante los primeros años de la Restauración, las organizaciones obreras fueron ilegalizadas y fuertemente reprimidas. El acceso de los progresistas al poder en 1881 supuso una mayor permisividad, lo que permitió una nueva expansión del movimiento obrero, dividido ya definitivamente en anarquistas y socialistas. Su creciente fuerza explica que el Estado empezara a tomar las primeras medidas de reforma social.

- Las corrientes anarquistas: En 1881 los anarquistas fundan la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE). La nueva organización, que se asentaba preferentemente en Cataluña y Andalucía, fue aumentando el número de sus afiliados y desarrolló una acción sindical de carácter reivindicativo, utilizando en ocasiones como arma el terrorismo.
Entre 1893-1897 se multiplican los atentados contra personalidades políticas (asesinato del presidente del gobierno, Cánovas del Castillo), miembros de la alta burguesía y eclesiásticos. Frente a ello se desarrolló una fuerte represión (Procesos de Montjuic de 1897). 
El fracaso de la vía terrorista hizo que la mayor parte de los anarquistas volvieran a la lucha sindical, dando nacimiento así al anarcosindicalismo o sindicalismo revolucionario, que se concreta en la fundación en 1910 de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).

- Las corrientes socialistas: En 1879, Pablo Iglesias crea el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), definido como un partido marxista cuyo objetivo era establecer, a través de una revolución, la dictadura del proletariado y la nueva sociedad comunista, pero progresivamente fue evolucionando hacia posturas socialdemócratas o reformistas. 
Subordinado al partido, en 1888 se crea un sindicato socialista, la Unión General de Trabajadores (UGT), que aboga sobre todo por medidas reformistas más que revolucionarias. El socialismo se extendió sobre todo por Madrid, País Vasco y Asturias presentando un menor número de militantes que las organizaciones anarquistas.

Nacionalismo y Regionalismo.
- Durante el periodo de la Restauración surgen movimientos nacionalistas (independencia) y regionalistas (autonomía) en diversas zonas de España como consecuencia de la política centralista del régimen liberal, su castellanización cultural y el renacimiento literario y cultural de las regiones que contaban con una lengua propia y con un pasado de independencia.

- El Catalanismo: desde 1830 surge un amplio movimiento cultural y literario (Renaixença) que se fija como objetivos la recuperación de la lengua y señas de identidad de la cultura catalana; en 1882 Valentí Almirall funda el Centre Catalá, primera organización regionalista catalana y en 1901 se funda la Lliga Regionalista de Catalunya, dirigida por Enric Prat de la Riba y Francesc Cambó, agrupación conservadora apoyada por la burguesía industrial y comercial que pedía el fin de la corrupción del sistema y la concesión de autonomía, convirtiéndose en la fuerza hegemónica de Cataluña hasta 1923.

- El nacionalismo vasco: la abolición de los fueros en 1876 y la creciente inmigración castellana ("Maquetos") por la industrialización hicieron surgir un movimiento defensor de la cultura y lengua vascas. En 1894 Sabino Arana funda el Partido Nacionalista Vasco, cuyos pilares ideológicos eran el racismo, los fueros y la religión, pero a partir de 1901 se va moderando y optando por posturas autonomistas.

- Otros movimientos regionalistas se desarrollan con menos fuerza y tardíamente en regiones como Galicia (Rexurdimento de mediados del XIX), Valencia (Valencia Nova, 1904) y Andalucía (Blas Infante, 1910), debido a la poca fuerza de su burguesía frente a la vieja nobleza y la Iglesia y el predominio campesino-jornalero que opta por opciones conservadoras u obreras.

LOS GOBIERNOS DEL TURNISMO: EVOLUCIÓN POLÍTICA
- El periodo comprendido entre 1875 y 1902 puede dividirse en dos grandes
etapas:
  • el reinado de Alfonso XII (1875-1885) y
  • la Regencia de María Cristina (1885-1902).
En todo este periodo el turnismo funcionó con toda regularidad, entrando en crisis a partir de 1898, ya que el impacto de la crisis erosionó a los partidos dinásticos.

- Gobierno Conservador (1875-1881): se ponen las bases del nuevo régimen gracias a la Constitución de 1876.
El nuevo régimen acabó casi de inmediato con los dos principales conflictos heredados del Sexenio, la 3ª Guerra Carlista (1872-1876) y Guerra de Cuba (1868-1878), consiguiendo así la pacificación interna del país.

- 3ª Guerra Carlista: el desánimo ante la restauración borbónica y la presión militar a que fue sometida, provocó la derrota de los carlistas en Cataluña, Aragón y Valencia en 1875 y en Navarra y el País Vasco en 1876, marchando don Carlos VII (hijo de Carlos María Isidro) al exilio francés.
La derrota carlista supuso la supresión del régimen foral, aunque se les siguió concediendo cierta autonomía fiscal a través del sistema de Conciertos Económicos establecido para las provincias vascas en 1878 (las Diputaciones Provinciales recaudaban los impuestos y daban una cuota fija al Estado central).

- Guerra de Cuba: la presión militar y la negociación llevaron a la Paz de Zanjón de 1878 que estableció una amplia amnistía, la abolición de la esclavitud (aprobada definitivamente en 1888), la concesión de autonomía y la participación de Cuba en las elecciones a Cortes.

El retraso o incumplimiento de estas reformas provocó la llamada “Guerra Chiquita” en 1879 y la posterior insurrección de 1895.

- Gobierno Liberal (1881-1884): se fracasa en la aplicación del ideario reformista liberal. La única reforma destacada fue el establecimiento del sufragio universal masculino en las elecciones municipales (1882).

- Gobierno Conservador (1884-1885): Tras acceder de nuevo al poder, los conservadores deben hacer frente a la temprana muerte de Alfonso XII en 1885. 
Para evitar una desestabilización del sistema ambos partidos, junto a a la regente, firman ese mismo año el Pacto del Pardo que suponía el acceso al poder del Partido Liberal y la regencia de María Cristina hasta que Alfonso XIII alcanzara la mayoría de edad.

- Gobierno Liberal o “Gobierno Largo” (1885-1890): se aplican medidas reformistas como la Ley de Asociaciones (1887), la abolición de la esclavitud (1888) y el sufragio universal masculino para las elecciones generales (1890).
Sin embargo, esta democratización fue en realidad nula por el sistema de control electoral (caciquismo y turnismo).

- Cambios constantes en el gobierno (1890-1902): con cortos intervalos de dominio liberal, en este periodo gobiernan casi constantemente los conservadores, que deben hacer frente a su crisis interna, a el asesinato de Cánovas por un anarquista en 1897 y a la crisis de 1898.

CONCLUSIÓN
La incapacidad del sistema canovista para transformarse en un sistema verdaderamente democrático y el golpe que supuso la crisis de 1898, implicaron a corto plazo un crecimiento de las opciones políticas situadas al margen del turnismo pacífico. Frente a ello, las bases sociales del canovismo (clases altas y parte de las clases medias), intentarán seguir manteniendo su predominio político y social con ayuda del Ejército, lo que explica la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), cuya caída supondrá también la de la Monarquía, proclamándose el 14 de abril de 1931 la II República, un nuevo intento de establecer un régimen político democrático en España.

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TEMA LARGO:


TEMA 5. EL RÉGIMEN DE LA RESTAURACIÓN. CARACTERÍSTICAS Y FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA CANOVISTA.

INTRODUCCIÓN
Tras el pronunciamiento de Martínez Campos el 29 de diciembre de 1874 en Sagunto, se da fin a la experiencia democrática del Sexenio (1868-1874), que fracasa por la fuerte inestabilidad interna y la disgregación de sus apoyos políticos y sociales. Este suponía  recurrir a métodos que no agradaron al auténtico artífice del proyecto restaurador, el malagueño Antonio Cánovas del Castillo, quien no dudó en calificar el acto de botaratada.
Ya en junio de 1870 Isabel II había abdicado sus derechos al trono en su hijo Alfonso, quien contaba con doce años de edad. Cánovas, para organizar una transición lo más legal posible hacia el nuevo régimen, el 31 de diciembre de 1874 organizó un Ministerio-Regencia y dos semanas después, el 14 de enero de 1875, hacía su entrada en Madrid el joven rey Alfonso XII, con el apoyo del ejército, de la iglesia, de las clases altas y la indiferencia popular.
La Restauración en España, significará la vuelta a la dinastía borbónica en la persona del hijo de Isabel II, ALFONSO XII. Podemos distinguir 3 fases en este período:
                     reinado de ALFONSO XII (1875-1885),
                     regencia de Mª CRISTINA DE HABSBURGO (1885-1902),
                     reinado de ALFONSO XIII (1902-1931), con el paréntesis de la  Dictadura de Primo de Rivera, (1923-1930).
                   Desde el punto de vista político, vuelverá a tomar el poder la burguesía moderada que impondrá el liberalismo doctrinario basado en la soberanía compartida y se establecerá el “sistema canovista” que se apoyará en el bipartidismo, el turnismo y en la Constitución de 1876.  Durante estos años quedan fuera del sistema como “3ª vía”, sin poder participar en la vida política y social, las fuerzas extraparlamentarias: por la derecha, los carlistas, y por la izquierda los republicanos, el movimiento obrero y los nacionalismos.
                   Desde el punto de vista económico, continúa la deficiente industrialización de España que provoca un incompleto desarrollo del capitalismo. Continúan los grandes desequilibrios regionales: norte industrializado (País Vasco y Cataluña) frente a la España rural y, aunque se consiguen algunos logros, se perpetúan los aspectos negativos de la agricultura como las formas de propiedad inadecuadas, bajos rendimientos, paro, miseria, hambre…
- Desde el punto de vista social es el triunfo de la burguesía agraria latifundista y la burguesía industrial catalana, que apoyados por el liberalismo moderado, dejan fuera del sistema a las clases bajas, lo que traerá como consecuencia graves desequilibrios sociales y el desarrollo del movimiento obrero con una grave conflictividad social.
                   Desde el punto de vista cultural, se desarrolla el Naturalismo y el Realismo que dará lugar a Edad de plata de la cultura española, siendo el momento de la Generación del 98.


EL RÉGIMEN DE LA RESTAURACIÓN
Las dos principales causas que desembocaron en la restauración de la monarquía de Alfonso XII fueron la inestabilidad del gobierno de Serrano que puso fin a la I República y la progresiva incorporación de las clases medias y los grupos burgueses a la causa alfonsina (Partido Alfonsino).
A Cánovas se le han atribuido los defectos (régimen oligárquico y caciquil, antisocialista, con una defensa exclusivista del derecho de propiedad, su oposición al sufragio universal, así como su asunción de la corrupción electoral como práctica habitual) y virtudes (muerte del militarismo y los pronunciamientos militares en España, reduciendo a la Iglesia a su verdadero cometido...)  del régimen político iniciado en 1875. En sus escritos se han descifrado las claves ideológicas y políticas de la Restauración, “la España de Cánovas”.
Su proyecto político fue configurado de forma definitiva durante el Sexenio, teniendo sus raíces en un largo proceso que arranca con la unión entre el puritanismo moderado y el carácter “templado” de algunos progresistas, para consolidarse con la experiencia revolucionaria de 1854, con su Manifiesto de Manzanares, y donde encontrará su inmediato precedente con el Gobierno de la Unión Liberal (1858-1863).
Dicho programa político para la nueva monarquía quedó claramente esbozado en el denominado Manifiesto de Sandhurst, texto redactado por él y firmado por  Alfonso desde esta Academia Militar británica el 1 de diciembre de 1874 con motivo de las felicitaciones recibidas por su 14º cumpleaños. En él el príncipe se presentaba a sí mismo como un buen español, buen católico y, como hombre del siglo, liberal.

CARACTERÍSTICAS DE LA RESTAURACIÓN
Una nueva generación de políticos, menos románticos y más realistas, suplantan el poder militar imperante en tiempos de Isabel II, intentando combatir los principales problemas que habían dificultado el establecimiento del régimen liberal en España: el exclusivismo de la Corona y el protagonismo de los pronunciamientos, algo difícil de lograr en un país con un índice de analfabetismo muy elevado y una población escasamente movilizada.
Concibió el nuevo régimen español a la manera británica, monarquía parlamentaria bicameral y bipartidista cuyas reglas del juego debían quedar expresadas en una nueva Constitución, la de 1876.
Se trataba de un texto corto (89 artículos), y bastante ecléctico, doctrinario-liberal, fruto de la idea de Cánovas, que veía necesario realizar una síntesis entre “lo viejo y lo nuevo”, por tanto, la Constitución de 1876 sería concebida de forma intermedia entre la constitución de 1845 y la de 1869.
Su flexibilidad a lo que determinase la ley, como el sistema de sufragio, así como en muchos derechos individuales, facilitaron no sólo su aprobación, sino también su permanencia en el tiempo (estará vigente hasta el golpe de estado del general Primo de Rivera en 1923, lo que la convierte en la de mayor duración de la historia de España).
Esta “Constitución de Notables” establecía:
                     una soberanía compartida entre el rey y las Cortes. 
Se aumentaron las prerrogativas (privilegios) del rey: mantenía el poder ejecutivo, nombraba y separaba libremente a los ministros, tenía derecho de veto, sancionaba y promulgaba las leyes, convocaba, disolvía y suspendía las Cortes.
Se limitó el poder de las Cortes, que eran bicamerales: un Senado elitista y conservador, y un Congreso electivo,
                     declaraba el catolicismo como religión oficial del Estado, aunque se reconocía la libertad individual de culto, limitado al ámbito privado,
                     declaración de derechos restringido,
                     no definía qué tipo de sufragio (artículo 28), lo que permitía que por ley se estableciera el que más le interesara al partido en el poder (Ley de 1878: s. censitario/ Ley de 1890: s. universal).
El texto fue aprobado el 24 de mayo, y tras ser ratificado por el rey, se publicó el 2 de julio.

El turno pacífico o turnismo.
Del mismo modo, Cánovas se dio cuenta de que la inestabilidad en que España había vivido su agitada historia decimonónica se debía a la intransigencia de moderados sobre progresistas. Amigo de la flexibilidad, defendía un sistema de “juego limpio” donde la oposición dejaba de ser un elemento revolucionario para convertirse en constructiva.
Por tanto, pretendía articular el sistema político en torno a dos partidos, al igual que el bipartidismo inglés (lores y comunes), que se turnarían en el poder sin recurrir a la violencia, poniendo fin a los pronunciamientos o al juntismo decimonónico.
consistía en que gobernara uno de los dos partidos existentes,  faltos de definición ideológica, de programación coherente y de arraigo social:
a)                 Partido Conservador: fundado por Cánovas fue el heredero de moderados, unionistas e incluso otros grupos menores de “isabelinos”. En 1884 se integrará la “Unión Católica” de Pidal y Mon, cerrando el grupo más conservador. Más a la derecha solo quedaba el carlismo..
Su base social estaba integrada por la burguesía, la aristocracia y los altos funcionarios, tanto civiles como militares. Este partido contará con mayor apoyo en la mitad sur peninsular, zona en la que abundan los latifundios y los grandes propietarios. También estará de su parte el “lobby esclavista cubano”, como el Marqués de Manzanedo, ya que suponía el fin de las reformas liberalizadoras del Sexenio.
- Soberanía compartida, sufragio censitario, derechos y libertades restringidas y confesionalidad del estado (“orden e iglesia”).
b)                Partido Liberal: liderado por Práxedes Mateo Sagasta, estaba formado por la izquierda Moderada o “puritanos”, el Partido Constitucionalista del general Serrano, pero también aglutinó a representantes del antiguo Partido Progresista y un sector de demócratas. En 1879 aparece como partido aglutinador todas estas tendencias, el partido Liberal Fusionista con Sagasta, preparado para asumir el poder un año más tarde y encabezar un período reformista.
En sus filas militaban comerciantes, industriales y por esta razón tendrá más fuerza en las ciudades industrializadas y centros urbanos.
- Soberanía nacional, sufragio universal, amplios derechos y libertades y libertad de culto (“Educación y laicismo”).
Aún así, su indefinición ideológica favorecería que políticos como Martínez Campos, Jovellar o Romero Robledo militasen en ambos partidos.

El caciquismo o fraude electoral
Teóricamente, los dos partidos se alternarían en el poder ganando las elecciones, en un sistema falsificado donde se repartían los escaños en las Cámaras antes de realizarse la votación.
Durante la Restauración se invertía la lógica democrática: el partido gobernante no surgía de las elecciones sino que organizaba éstas para construirse una mayoría cómoda.
Cuando el partido que estaba en el poder se “desgastaba” o se consideraba necesario un relevo por “acuerdo tácito”, se sugería al rey que nombrara nuevo presidente de gobierno al líder de la oposición, y daba un decreto que disolvía las Cortes y convocaba nuevas elecciones.
El Ministerio de la Gobernación (Interior), desde Madrid, fabricaba los resultados electorales favorables al partido que tenía que ganar adjudicando los escaños: el “encasillado”, proceso que suponía colocar al candidato en su provincia o distrito correspondiente (aunque el político en cuestión nada tuviera que ver con la circunscripción asignada -diputados cuneros-), comunicándose con los diferentes gobernadores civiles.
Este fraude era posible por la existencia en los diferentes pueblos, y como último eslabón -estatal- provincial y local-, de unos alcaldes apoyados por la oligarquía (minoría política dirigente, constituida por terratenientes y burguesía de negocios de los dos partidos), pero sobre todo, por el cacique.
Este suponía la supervivencia del régimen señorial en el mundo rural, con la regla de oro “para los enemigos, la ley; para los amigos, el favor”.
Estos caciques presionaban a los diferentes sectores sociales para que dieran el voto por el partido que se había decidido. Si estas medidas no daban el resultado previsto, se recurría al pucherazo, es decir, para llevar a cabo la manipulación, se guardaban papeletas de votación (por ejemplo en pucheros, de donde viene la denominación que se popularizó), y se añadían o se sustraían de la urna electoral a conveniencia para el resultado deseado, o aparecían más votos que electores ya que contaban los votos de vecinos muertos, llamados “votos de Lázaro”.
Siguiendo las palabras de Joaquín Costa, era un régimen oligárquico, caciquil, de patronazgo, corrupto e incapaz de aplicar las demandas democratizadoras de su época.
Dicho clientelismo o populismo, fueron los falsos instrumentos de la participación política de unas masas analfabetas en política...
Sin embrago, este turno ideado por Cánovas, funcionaría con regularidad hasta 1898 (los conservadores ganaron seis elecciones y cuatro los liberales). A partir de esta fecha, aunque desprestigiado, sobreviviría hasta la crisis de 1917.

Las fuerzas políticas extraparlamentarias.
El régimen de la Restauración dio estabilidad al país gracias a la alternancia de los partidos dinásticos y a la manipulación de las elecciones, pero también fue posible porque dejaron fuera del sistema a la verdadera oposición, las llamadas fuerzas extraparlamentarias.
Además del partido conservador y del partido liberal, existían en España otras tendencias políticas que aunque contaban con la misma simpatía de la mayor parte de los españoles, no podían acceder al juego político por estar fuera del bipartidismo.
Por eso se hablaba de que existía una España oficial, que representaba a los dos partidos oficiales, y una España real, formada por las fuerzas extraparlamentarias: carlistas, republicanos, regionalistas y el movimiento obrero, que cada vez iba adquiriendo mayor importancia.
·                   Carlistas: forman un partido antiliberal y católico, son vencidos en 1876 y excluidos del sistema político porque seguían pretendiendo que se impusiera en España la dinastía con Carlos VII, que salió hacia Francia. En  la vía política aparecerá Cándido Nocedal como partido integrista, escindido en 1888 del otro grupo, el tradicionalista
·                   Republicanos: habían quedado fuera del sistema político al no aceptar la monarquía, y estaban divididos en radicales (Ruiz Zorrilla), institucionistas-centralistas (Salmerón)-unidos en 1903 en la Unión Republicana-, posibilistas (Castelar) y federales (Pi i Margall)-único partido unido desde 1880 hasta 1931-.
Vinculados a la masonería y a las sociedades librepensadoras, su papel social fue mayor (casinos, prensa, escuelas, clubes, etc) que su representación parlamentaria.
·                   Regionalistas o nacionalistas: suponen una reacción frente al centralismo liberal y una defensa de las peculiaridades de los pueblos. Plantearon una nueva forma de ver España: frente a la España unitaria, defendían una España diversa y multinacional pues la consideraban más acorde con la realidad social e histórica.
El nacionalismo se concentró especialmente en Cataluña y  País Vasco, regiones éstas con mayor desarrollo económico.
En Cataluña, la Renaixença con figuras como Valentí Almirall  y su obra Lo Catalanisme, conducirá en 1892 a las Bases de Manresa donde quedan recogidos los puntos básicos del catalanismo y la creación del 1º partido, la Lliga regionalista de Catalunya  de Enric Prat de la Riba en 1901.
En el País Vasco, tras la derrota del carlismo en 1876, los fueristas se dividieron en euskaros navarros, (querían la fusión) y euskalerríacos vizcaínos, dirigidos por Sagarminaga y buscaban la autonomía.
El nacionalismo se convierte en fuerza política a raíz de la fundación en julio de 1895 del Partido Nacionalista Vasco (PNV) por SABINO ARANA. Su idea era una Euzkadi republicana, teocrática e independiente. Arana propugna una ideología ultraderechista basada en mantener sus antiguos fueros, se rebela contra la industrialización del País Vasco que acarreó continuos emigrantes y amenazaba la pureza de la raza, la lengua (euskera) y las tradiciones de la sociedad vasca, frente a españoles o “maquetos”.
El regionalismo gallego se mantuvo con un tono literario y cultural hasta la creación de la Asociación regionalista Gallega en 1890, igual que el valenciano, con la aparición de Lo Rat Penat en 1878 con Llombart y Llorente. En Andalucía, el regionalismo llegaría con la Asamblea Federal de Antequera en 1883, que llegó a redactar un proyecto de constitución federal, sin mayores efectos, hasta la llegada de Blas Infante.
·                   Organizaciones obreras y campesinas: marxismo y anarquismo.- Si atendemos al ambiente burgués podemos decir que la Restauración fue una época feliz. Pero el problema social (“cuestión social”) seguía latente y las condiciones de vida del obrero no mejoraron. Esta falta de atención a los problemas sociales, junto con el desastre de 1898 (pérdida de las últimas colonias), acabaron poniendo fin a los años dorados de la Restauración.
El movimiento obrero se fue organizando, así en 1879 PABLO IGLESIAS funda el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) (legalizado por Sagasta en 1881), en 1886 nace el semanario “el Socialista” (pronto convertido en Diario), y en 1888 nace la organización sindical del partido, la Unión General de Trabajadores (UGT). Se veía necesario también elevar la cultura del obrero, para que pudiera situarse a la altura de su misión conquistadora; así se creó la Casa del Pueblo, una serie de centros culturales y recreativos para reunión de los obreros. El PSOE conseguirá su primer diputado en 1910.
El anarquismo se difundió con rapidez (introducción de las ideas del italiano G. Fanelli, discípulo de Bakunin), sobre todo entre los obreros catalanes y el campesinado andaluz, con la organización la “Mano Negra” en la década de 1880.  Con los años su mesianismo se fue convirtiendo en odio y sus esperanzas en acción violenta. Así fue como nació el terrorismo: bombas arrojadas contra el general Martínez Campos del cual salió ileso; atentados contra Alfonso XII en 1878-79; dos bombas arrojadas al patio de butacas del Liceo de Barcelona (hubo 16 muertos), bomba sobre la procesión del Corpus también en Barcelona o el asesinato de Cánovas en 1897. Los anarquistas simbolizaron en estos ataques a sus principales enemigos: los gobernantes, el ejército, la burguesía y la iglesia. En 1910 se crea el sindicato anarquista CNT (Confederación Nacional de Trabajadores).



FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA CANOVISTA
EL REINADO DE ALFONSO XII (1875-85)
La monarquía cumplía en el sistema canovista una triple función:
                     la de la continuidad histórica,
                     la de garantizar del orden social, y
                     la de ser piedra angular como cabeza del ejército (“rey-soldado”), y como moderador y director de la vida política del país.

Período de monopolio conservador del poder (1876-1881).
La presidencia fue siempre de Cánovas salvo los de septiembre a diciembre de 1875, con Joaquín Jovellar; y el período de marzo a diciembre de 1879, con Martínez Campos, ambos militares y sin ideología definida.
La “dictadura canovista” se centró en la consolidación de Alfonso XII y de un sistema político centralizado y de orden. Para ello, dejó la política educativa al ministro Osorio que además de adoctrinar, despojaría de sus cátedras a doctores Krausistas como Giner de los Ríos, quien junto a otros fundarán la Institución Libre de Enseñanza en 1876.
Llevó a cabo un recorte de libertades (expresión, imprenta -1879-, reunión -1880-,etc) además de la censura en la prensa, y su ley electoral de 1878 con la vuelta al sufragio censitario, que marcaba el carácter selectivo del sistema (solo 1 de cada 6 hombres mayores de 25 años votaba...).
En esta etapa se cerrarían dos conflictos heredados del Sexenio:
                     el carlista: con la derrota de Carlos VII, y la Ley de 21 de julio de 1876 que abolía los fueros de las vascongadas, surgiría posteriormente la vía política del nacionalismo vasco a partir de los años 90...
                     el cubano: con la Paz de Zanjón (1878), y más de 100000 muertos acababa el conflicto, pero seguía sin aceptar a Cuba el status de provincia...por lo que el problema volvería a estallar en 1895...
A nivel interior, el progresivo desfase entre ambas Españas y su creciente confrontación desencadenarán una conflictividad sociopolítica (formación del PSOE -Partido Socialista Obrero Español- en 1879, fundado por Pablo Iglesias), cada vez más activa.
En política exterior, tuvo contactos con la alemania bismarckiana (diciembre de 1877) pero con escasos resultados.

La consolidación del sistema (1881-1885).
En esta última etapa alfonsina, accedieron al gobierno los liberales, por primera vez en la historia de España, sin necesidad de recurrir por ello a la fuerza.  
Se inauguró de este modo el “turno pacífico” entre los dos partidos.
La llegada de Sagasta (feb.1881-oct.1883) supuso la puesta en práctica de derechos y libertades, siguiendo líneas de actuación como:
                     con la Ley de reclutamiento y reemplazo de 1883, se modernizó el ejército y la marina,
                     se apoyó una política librecambista, que fue atacada por proteccionistas catalanes y vascos, y mejoró el papel de la peseta, tras su depreciación,
                     se reorganizaron las finanzas de diputaciones y ayuntamientos,
                     una nueva Ley de imprenta en 1883, levantó la censura y favoreció la libertad de expresión,
                     se recuperaron cátedras por krausistas, pero no se redujo la presencia de la iglesia en el sistema educativo,
El gobierno de Sagasta termina con un enfrentamiento diplomático con Francia y una sublevación militar republicana, fuertemente reprimida.

El rey le entregará el poder a José Posada (oct.1883-ene.1884) de la “Izquierda Dinástica”, hasta la nueva llegada de Cánovas (hasta nov. 1885), que sufrirá el conflicto diplomático con Alemania por las islas Carolinas, una epidemia de cólera y una crítica situación social.

Aún así, con Alfonso XII la paz interior que reinó en la península permitió un avance económico considerable en el proceso de su incorporación al ritmo europeo. La Restauración significa ambiente alegre, zarzuela, corridas de toros y verbenas con organillos y mantones de Manila. Significa también tranvías, teléfonos y luz eléctrica, siendo la época dorada de la burguesía española. Este ambiente de estabilidad o Belle Epoque, será exclusivo de España, ya que en Europa comenzará el imperialismo y la “paz Armada”.

LA REGENCIA DE MARÍA CRISTINA DE HABSBURGO-LORENA (1885-1902).
El turno pacífico superó la muerte de Alfonso XII el 25 de noviembre de 1885, situación delicada (la continua amenaza del levantamiento de carlistas y republicanos, por la ebullición social, los problemas económicos, el surgimiento del nacionalismo) ahora favorecida por el hecho de quedar en el poder una mujer, María Cristina de Habsburgo-Lorena.
Ante el temor de la vuelta de Isabel II, se produjo el acuerdo de Canovas y Sagasta para mantener el sistema (el Pacto del Pardo) además del nacimiento de Alfonso XIII, hijo póstumo del monarca fallecido, en mayo de 1886, que permitieron superar la situación.

El “gobierno largo” de Sagasta (nov. 1885-jul.1890).
Este gobierno de Sagasta fue el de mayor duración de la Restauración, y llevó un amplio programa de reformas como:
1º) la obtención de la Ley de Asociaciones, autorizando los sindicatos obreros en 1887, además del intento de reforma del ejército por el ministro Cassola, que tuvo que dimitir.
2º) la ley del jurado de 1888, que favoreció la libertad de prensa;
3º) la constitución de una central sindical obrera, UGT, y el Código civil, ambos en 1889
4º) la ley del sufragio universal masculino (1890) que permitía a los trabajadores actuar con sentido electoral (sin embargo continuo el fraude).
Durante la Regencia, el Partido Conservador se amplió por la derecha con la adhesión de los hombres de Alejandro Pidal, que por medio de la Unión Católica, consiguió la atracción de elementos carlistas hacia la monarquía alfonsina. Como contrapartida, el sector más moderado del republicanismo, (los “posibilistas” que acaudillaba Castelar) prestó su apoyo al Partido Liberal.  
Cataluña (asentada en la industria textil), País Vasco (en la siderurgia) y Asturias (en la minería) alcanzaron un alto desarrollo industrial con un espectro social dinámico integrado por burguesía y proletariado.
A lo largo del período surgieron brotes de anarquismo andaluz, como medio de protestar contra un régimen social intolerable (motivado por las crisis agrícolas y ante el reparto de la propiedad de la tierra).
Con mayor violencia y con preparación más inteligente estalló el anarquismo catalán, en Barcelona, que hizo mella tanto en figuras políticas (asesinato de Cánovas), como en la población civil con la explosión de bombas.

La crisis de fin de siglo (1890-1898)
Sagasta tuvo que dejar el poder por las divisiones internas de su partido.
En esta década siguió el turno: Cánovas de jul. 1890 a dic. de 1892, Sagasta mar. 1895, Cánovas, ago. 1897 que muere en un atentado y le sustituye el militar conservador Marcelo Azcárraga hasta octubre, y por último Sagasta hasta marzo de 1889.
El fracaso de la Restauración consistió en la no admisión de otras tendencias, como los nacionalistas o los socialistas, es decir, de una 3ª vía, en el juego político.
En el partido conservador, que fue respetando las reformas liberales, hubo también discrepancias entre Romero Robledo y Francico Silvela. Este último introduciría las idea de “regeneración” de la vida política española.

La relativa estabilidad de los partidos turnantes se vio interrumpida por las guerras de Ultramar. El arancel de 1891 y la Ley de 1882 habían protegido el mercado antillano de los productos foráneos, pero comenzó a abrirse el debate sobre el librecambismo.

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