TEMA
5.EL RÉGIMEN DE LA RESTAURACIÓN.
CARACTERÍSTICAS
Y FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA CANOVISTA
INTRODUCCIÓN.
Tras
el pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto en 1874 se da fin a
la experiencia democrática del Sexenio (1868-1874), que fracasa por
la fuerte inestabilidad interna y la disgregación de sus apoyos
políticos y sociales.
El
retorno de la monarquía borbónica en la persona de Alfonso XII,
hijo de Isabel II, tuvo como principal artífice a Cánovas del
Castillo, que establece el llamado sistema “canovista”,
caracterizado por la alternancia en el poder de los llamados partidos
dinásticos, que utilizan para ello el falseamiento electoral a
través de la actuación del caciquismo. Fuera de este sistema
político muy poco democrático quedarán diversas fuerzas políticas
(republicanos, nacionalistas, socialistas, tradicionalistas) cuya
fuerza será cada vez mayor, sobre todo tras la crisis de 1898.
BASES
DEL SISTEMA POLÍTICO CANOVISTA
El
nuevo sistema político tendrá un carácter netamente conservador,
apoyado en un parlamentarismo liberal poco democrático dirigido por
los grupos conservadores, atemorizados por la radicalización del
Sexenio y la irrupción del obrerismo.
Los
pilares básicos sobre los que se asentó el sistema fueron:
-
la Corona (árbitro de la vida política y garantizar el entendimiento y alternancia en el poder),
-
los partidos dinásticos (conservador y liberal, renunciando ambos al pronunciamiento para acceder al poder) y
-
el Ejército (se le aleja de la vida política, supremacía del poder civil sobre el militar, potenciación del monarca como símbolo y cabeza visible).
LA
CONSTITUCIÓN DE 1876
La
nueva carta magna estuvo inspirada en la de 1845 con algunos aspectos
de la de 1869, configurando las nuevas bases del sistema:
-
soberanía compartida entre Cortes y Corona, con amplias prerrogativas de la Corona (derecho de veto, potestad legislativa compartida con las Cortes y nombramiento de ministros -control del poder ejecutivo-),
-
Cortes Bicamerales (Congreso de los Diputados y Senado),
-
confesionalidad católica del Estado y
-
declaración de derechos restringidos.
BIPARTIDISMO
Y TURNO PACÍFICO
-
El sistema político de la Restauración se basaba en la existencia
de dos grandes partidos políticos dinásticos (Liberal y
Conservador) que coincidían en lo fundamental: defensa de la
Monarquía, la Constitución de 1876, la propiedad privada y la
consolidación del estado liberal, unitario y centralista.
Sin
embargo, los diferenciaban algunos matices políticos y su base
social.
-
Partido Conservador: liderado por Antonio Cánovas del Castillo, aglutinó a los sectores más conservadores: terratenientes y alta burguesía. Interpretaban los derechos individuales y el sufragio censitario en un sentido muy restrictivo. Defendían la confesionalidad católica del Estado y el orden social.
-
Partido Liberal: liderado por Práxedes Mateo Sagasta, aglutinaba a los antiguos progresistas, unionistas y republicanos moderados. Su base social eran las clases medias e interpretaban los derechos individuales y el sufragio censitario de una manera más aperturista. Tenían una visión más laica del estado y se inclinaban a un reformismo más progresista.
En
cualquier caso, su práctica gobierno se diferenciaba poco y frente a
los anteriores pronunciamientos de uno u otro signo optaron por su
alternancia regular y pacífica en el poder (turno pacífico), Esta
alternancia se basaba en la manipulación de los resultados
electorales en el sentido acordado por ambas formaciones, utilizando
para ello los mecanismos caciquiles y la posición dominante del
partido en el poder.
CACIQUISMO
o MANIPULACIÓN ELECTORAL
El
sistema electoral era corrupto, utilizando para ello herramientas
como la compra de votos, la falsificación de actas, adulteración
del censo y la coerción del electorado. En esta última era básica
la labor de los caciques, personajes que en una comarca o provincia
determinada detentaban una gran influencia y poder económico.
-
El caciquismo se ejercía en toda su dimensión en las zonas
rurales. Solían ser grandes propietarios y copaban los cargos
municipales, por lo que controlaban de hecho el trabajo, los sorteos
de quintas, el reparto de contribuciones y los trámites burocráticos
y administrativos, elementos todos ellos con los que chantajeaban a
la población.
-
Dinámica de la manipulación electoral: una vez decidido el
cambio por los dos partidos dinásticos el ministro de la Gobernación
en Madrid, elaboraba la lista de los candidatos que debían ser
elegidos (“encasillado”), enviándola a los gobernadores civiles,
alcaldes y caciques para que garantizaran su elección por los
métodos ya citados.
FUERZAS
POLÍTICAS AL MARGEN DEL SISTEMA CANOVISTA
En
la práctica, el sistema político de la Restauración marginó de la
vida política a amplios sectores de la sociedad. Además de fuerzas
de oposición como los carlistas y los republicanos y del creciente
peso del movimiento obrero socialista y anarquista, se desarrollaron
los movimientos nacionalistas, sobre todo en Cataluña y el País
Vasco.
Frente
a todos ellos, el régimen intentó atraerse a los sectores más
acomodaticios y marginó del sistema a los más radicales.
Carlismo.
-
Desde su exilio en Francia fomentó conspiraciones y la formación de
partidas guerrilleras que eran abastecidas de armas desde el
exterior. Carlos VII intentó aglutinar a todos los sectores
católicos, pero el apoyo de la jerarquía y del Vaticano a los
Borbones le hizo fracasar.
Ante
ello el movimiento se escinde y surge en 1888 el Partido
Tradicionalista que, dirigido por Ramón Nocedal, se definía como
antiliberal, tradicionalista y católico.
Republicanismo.
-
El desencanto por el fracaso de la I República y la fuerte represión
ejercida por el nuevo régimen produjo la escisión del movimiento:
-
Partido Posibilista (dirigido por Emilio Castelar entra en el juego político de la Restauración),
-
Partido Republicano Progresista (dirigido por Ruiz Zorrilla desde el exilio protagonizó pronunciamientos fracasados en 1883 y 1886),
-
Partido Republicano Unitario (dirigido por Salmerón, marginado del sistema) y
-
Partido Republicano Federal (dirigido por Pi i Margall, era el grupo más numeroso pero igualmente marginado).
La
introducción del sufragio universal masculino en 1890 supuso una
revitalización del republicanismo y estimuló su reunificación en
1893 con la creación de Unión Republicana (sólo quedaron al margen
los posibilistas). Sin embargo, el desarrollo del movimiento obrero
le fue privando de sus bases sociales y electorales.
Movimiento
obrero.
-
Durante los primeros años de la Restauración, las organizaciones
obreras fueron ilegalizadas y fuertemente reprimidas. El acceso de
los progresistas al poder en 1881 supuso una mayor permisividad, lo
que permitió una nueva expansión del movimiento obrero, dividido ya
definitivamente en anarquistas y socialistas. Su creciente fuerza
explica que el Estado empezara a tomar las primeras medidas de
reforma social.
-
Las corrientes anarquistas: En 1881 los
anarquistas fundan la Federación de
Trabajadores de la Región Española (FTRE). La nueva organización,
que se asentaba preferentemente en Cataluña y Andalucía, fue
aumentando el número de sus afiliados y desarrolló una acción
sindical de carácter reivindicativo, utilizando en ocasiones como arma el terrorismo.
Entre
1893-1897 se multiplican los atentados contra
personalidades políticas (asesinato del presidente del gobierno,
Cánovas del Castillo), miembros de la alta burguesía y
eclesiásticos. Frente a ello se desarrolló una fuerte represión
(Procesos de Montjuic de 1897).
El fracaso de la vía terrorista hizo que la mayor parte de los anarquistas volvieran a la lucha sindical, dando nacimiento así al anarcosindicalismo o sindicalismo revolucionario, que se concreta en la fundación en 1910 de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).
El fracaso de la vía terrorista hizo que la mayor parte de los anarquistas volvieran a la lucha sindical, dando nacimiento así al anarcosindicalismo o sindicalismo revolucionario, que se concreta en la fundación en 1910 de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).
-
Las corrientes socialistas: En 1879, Pablo Iglesias crea el Partido
Socialista Obrero Español (PSOE), definido como un partido marxista
cuyo objetivo era establecer, a través de una revolución, la
dictadura del proletariado y la nueva sociedad comunista, pero progresivamente fue evolucionando hacia posturas
socialdemócratas o reformistas.
Subordinado
al partido, en 1888 se crea un sindicato socialista, la Unión
General de Trabajadores (UGT), que aboga sobre todo por medidas
reformistas más que revolucionarias. El socialismo se extendió
sobre todo por Madrid, País Vasco y Asturias presentando un menor
número de militantes que las organizaciones anarquistas.
Nacionalismo
y Regionalismo.
-
Durante el periodo de la Restauración surgen movimientos
nacionalistas (independencia) y regionalistas (autonomía) en
diversas zonas de España como consecuencia de la política
centralista del régimen liberal, su castellanización cultural y el
renacimiento literario y cultural de las regiones que contaban con
una lengua propia y con un pasado de independencia.
-
El Catalanismo: desde 1830 surge un amplio movimiento
cultural y literario (Renaixença) que se fija como objetivos la
recuperación de la lengua y señas de identidad de la cultura
catalana; en 1882 Valentí Almirall funda el Centre Catalá, primera
organización regionalista catalana y en
1901 se funda la Lliga Regionalista de Catalunya, dirigida por Enric Prat de la Riba y
Francesc Cambó, agrupación conservadora apoyada por la burguesía
industrial y comercial que pedía el fin de la corrupción del
sistema y la concesión de autonomía, convirtiéndose en la fuerza
hegemónica de Cataluña hasta 1923.
-
El nacionalismo vasco: la abolición de los fueros en
1876 y la creciente inmigración castellana ("Maquetos") por la industrialización
hicieron surgir un movimiento defensor de la cultura y lengua vascas. En 1894 Sabino Arana funda el Partido Nacionalista Vasco, cuyos pilares ideológicos eran el
racismo, los fueros y la religión, pero a partir de 1901 se va
moderando y optando por posturas autonomistas.
-
Otros movimientos regionalistas se desarrollan con
menos fuerza y tardíamente en regiones como Galicia
(Rexurdimento de mediados del XIX), Valencia (Valencia
Nova, 1904) y Andalucía
(Blas Infante, 1910), debido a la poca fuerza de su burguesía frente
a la vieja nobleza y la Iglesia y el predominio campesino-jornalero
que opta por opciones conservadoras u obreras.
LOS
GOBIERNOS DEL TURNISMO: EVOLUCIÓN POLÍTICA
-
El periodo comprendido entre 1875 y 1902 puede dividirse en dos
grandes
etapas:
-
el reinado de Alfonso XII (1875-1885) y
-
la Regencia de María Cristina (1885-1902).
En
todo este periodo el turnismo funcionó con toda regularidad,
entrando en crisis a partir de 1898, ya que el impacto de la crisis
erosionó a los partidos dinásticos.
-
Gobierno Conservador (1875-1881): se ponen las bases del nuevo
régimen gracias a la Constitución de 1876.
El nuevo régimen acabó casi de inmediato con los dos principales conflictos heredados del Sexenio, la 3ª Guerra Carlista (1872-1876) y Guerra de Cuba (1868-1878), consiguiendo así la pacificación interna del país.
- 3ª Guerra Carlista: el desánimo ante la restauración borbónica y la presión militar a que fue sometida, provocó la derrota de los carlistas en Cataluña, Aragón y Valencia en 1875 y en Navarra y el País Vasco en 1876, marchando don Carlos VII (hijo de Carlos María Isidro) al exilio francés.
La derrota carlista supuso la supresión del régimen foral, aunque se les siguió concediendo cierta autonomía fiscal a través del sistema de Conciertos Económicos establecido para las provincias vascas en 1878 (las Diputaciones Provinciales recaudaban los impuestos y daban una cuota fija al Estado central).
- Guerra de Cuba: la presión militar y la negociación llevaron a la Paz de Zanjón de 1878 que estableció una amplia amnistía, la abolición de la esclavitud (aprobada definitivamente en 1888), la concesión de autonomía y la participación de Cuba en las elecciones a Cortes.
El retraso o incumplimiento de estas reformas provocó la llamada “Guerra Chiquita” en 1879 y la posterior insurrección de 1895.
-
Gobierno Liberal (1881-1884): se fracasa en la aplicación del
ideario reformista liberal. La única reforma destacada fue el
establecimiento del sufragio universal masculino en las
elecciones municipales (1882).
-
Gobierno Conservador (1884-1885): Tras acceder de nuevo al poder,
los conservadores deben hacer frente a la temprana muerte de Alfonso
XII en 1885.
Para evitar una desestabilización del sistema ambos partidos, junto a a la regente, firman ese mismo año el Pacto del Pardo que suponía el acceso al poder del Partido Liberal y la regencia de María Cristina hasta que Alfonso XIII alcanzara la mayoría de edad.
Para evitar una desestabilización del sistema ambos partidos, junto a a la regente, firman ese mismo año el Pacto del Pardo que suponía el acceso al poder del Partido Liberal y la regencia de María Cristina hasta que Alfonso XIII alcanzara la mayoría de edad.
-
Gobierno Liberal o “Gobierno Largo” (1885-1890):
se aplican medidas reformistas como la Ley de Asociaciones (1887), la
abolición de la esclavitud (1888) y el sufragio universal masculino
para las elecciones generales (1890).
Sin
embargo, esta democratización fue en realidad nula por el sistema de
control electoral (caciquismo y turnismo).
-
Cambios constantes en el gobierno (1890-1902): con cortos
intervalos de dominio liberal, en este periodo gobiernan casi
constantemente los conservadores, que deben hacer frente a su crisis
interna, a el asesinato de Cánovas por un anarquista en 1897 y
a la crisis de 1898.
CONCLUSIÓN
La
incapacidad del sistema canovista para transformarse en un sistema
verdaderamente democrático y el golpe que supuso la crisis de 1898,
implicaron a corto plazo un crecimiento de las opciones políticas
situadas al margen del turnismo pacífico. Frente a ello, las bases
sociales del canovismo (clases altas y parte de las clases medias),
intentarán seguir manteniendo su predominio político y social con
ayuda del Ejército, lo que explica
la Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930),
cuya caída supondrá también la de la Monarquía, proclamándose
el 14 de abril de 1931 la II República,
un nuevo intento de establecer un régimen político democrático en
España.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------
TEMA LARGO:
------------------------------------------------------------------------------------------------------------
TEMA LARGO:
TEMA 5. EL RÉGIMEN
DE LA RESTAURACIÓN. CARACTERÍSTICAS Y FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA CANOVISTA.
INTRODUCCIÓN
Tras el pronunciamiento de Martínez Campos el 29 de diciembre de
1874 en Sagunto, se da fin a la experiencia democrática del Sexenio
(1868-1874), que fracasa por la fuerte inestabilidad interna y la disgregación
de sus apoyos políticos y sociales. Este suponía recurrir a métodos que no agradaron al
auténtico artífice del proyecto restaurador, el malagueño Antonio Cánovas del
Castillo, quien no dudó en calificar el acto de botaratada.
Ya en junio de 1870 Isabel II había abdicado sus derechos al trono
en su hijo Alfonso, quien contaba con doce años de edad. Cánovas, para organizar
una transición lo más legal posible hacia el nuevo régimen, el 31 de
diciembre de 1874 organizó un Ministerio-Regencia y dos semanas después, el 14
de enero de 1875, hacía su entrada en Madrid el joven rey Alfonso XII, con el
apoyo del ejército, de la iglesia, de las clases altas y la indiferencia
popular.
La Restauración en España, significará la vuelta a la dinastía borbónica en la
persona del hijo de Isabel II, ALFONSO XII. Podemos distinguir 3 fases en este
período:
•
reinado de ALFONSO
XII (1875-1885),
•
regencia de Mª
CRISTINA DE HABSBURGO (1885-1902),
•
reinado de ALFONSO
XIII (1902-1931), con el paréntesis
de la Dictadura de Primo de Rivera, (1923-1930).
–
Desde el punto de vista político, vuelverá a tomar
el poder la burguesía moderada que impondrá el liberalismo doctrinario basado en la soberanía compartida y se
establecerá el “sistema
canovista” que se apoyará en el bipartidismo,
el turnismo y en la Constitución de 1876. Durante estos años quedan fuera del
sistema como “3ª vía”, sin poder participar en la vida política y social, las
fuerzas extraparlamentarias: por la
derecha, los carlistas, y por la izquierda los republicanos, el movimiento
obrero y los nacionalismos.
–
Desde el punto de vista económico, continúa la deficiente industrialización de España
que provoca un incompleto desarrollo del capitalismo. Continúan los
grandes desequilibrios regionales: norte industrializado (País Vasco y
Cataluña) frente a la España rural y, aunque se consiguen algunos logros, se
perpetúan los aspectos negativos de la agricultura como las formas de propiedad
inadecuadas, bajos rendimientos, paro, miseria, hambre…
- Desde el punto de
vista social
es el triunfo de la burguesía agraria
latifundista y la burguesía industrial
catalana, que apoyados por el liberalismo moderado, dejan fuera del sistema
a las clases bajas, lo que traerá como consecuencia graves desequilibrios
sociales y el desarrollo del movimiento
obrero con una grave conflictividad social.
–
Desde el punto de vista cultural, se
desarrolla el Naturalismo y el Realismo que dará lugar a Edad de plata de la cultura española, siendo
el momento de la Generación del 98.
EL
RÉGIMEN DE LA RESTAURACIÓN
Las dos principales
causas que desembocaron en la restauración de la monarquía de Alfonso
XII fueron la inestabilidad del gobierno de Serrano que puso fin a la I
República y la progresiva incorporación de las clases medias y los grupos
burgueses a la causa alfonsina (Partido Alfonsino).
A Cánovas se
le han atribuido los defectos (régimen oligárquico y caciquil, antisocialista,
con una defensa exclusivista del derecho de propiedad, su oposición al sufragio
universal, así como su asunción de la corrupción electoral como práctica
habitual) y virtudes (muerte del militarismo y los pronunciamientos militares en
España, reduciendo a la Iglesia a su verdadero cometido...) del régimen político iniciado en 1875. En sus
escritos se han descifrado las claves ideológicas y políticas de la
Restauración, “la España de Cánovas”.
Su proyecto
político fue configurado de forma definitiva durante el Sexenio, teniendo sus
raíces en un largo proceso que arranca con la unión entre el puritanismo
moderado y el carácter “templado” de algunos progresistas, para consolidarse
con la experiencia revolucionaria de 1854, con su Manifiesto de Manzanares, y
donde encontrará su inmediato precedente con el Gobierno de la Unión Liberal
(1858-1863).
Dicho programa
político para la nueva monarquía quedó claramente esbozado en el denominado Manifiesto
de Sandhurst, texto redactado por él y firmado por Alfonso desde esta Academia Militar británica
el 1 de diciembre de 1874 con motivo de las felicitaciones recibidas por
su 14º cumpleaños. En él el príncipe se presentaba a sí mismo como un buen
español, buen católico y, como hombre del siglo, liberal.
CARACTERÍSTICAS
DE LA RESTAURACIÓN
Una nueva
generación de políticos, menos románticos y más realistas, suplantan el poder
militar imperante en tiempos de Isabel II, intentando combatir los principales
problemas que habían dificultado el establecimiento del régimen liberal en
España: el exclusivismo de la Corona y el protagonismo de los pronunciamientos,
algo difícil de lograr en un país con un índice de analfabetismo muy elevado y
una población escasamente movilizada.
Concibió el nuevo
régimen español a la manera británica, monarquía parlamentaria bicameral y
bipartidista cuyas reglas del juego debían quedar expresadas en una nueva Constitución, la de 1876.
Se trataba de un
texto corto (89 artículos), y bastante ecléctico, doctrinario-liberal, fruto de
la idea de Cánovas, que veía necesario realizar una síntesis entre “lo viejo y
lo nuevo”, por tanto, la Constitución de 1876 sería concebida de forma
intermedia entre la constitución de 1845 y la de 1869.
Su flexibilidad a
lo que determinase la ley, como el sistema de sufragio, así como en muchos
derechos individuales, facilitaron no sólo su aprobación, sino también su
permanencia en el tiempo (estará vigente hasta el golpe de estado del
general Primo de Rivera en 1923, lo que la convierte en la de mayor duración de
la historia de España).
Esta “Constitución
de Notables” establecía:
•
una
soberanía compartida entre el rey y las Cortes.
Se aumentaron las
prerrogativas (privilegios) del rey: mantenía el poder ejecutivo, nombraba y
separaba libremente a los ministros, tenía derecho de veto, sancionaba y
promulgaba las leyes, convocaba, disolvía y suspendía las Cortes.
Se limitó el poder
de las Cortes, que eran bicamerales: un Senado elitista y conservador, y un
Congreso electivo,
•
declaraba
el catolicismo como religión oficial del Estado, aunque se reconocía la
libertad individual de culto, limitado al ámbito privado,
•
declaración
de derechos restringido,
•
no
definía qué tipo de sufragio (artículo 28), lo que permitía que por ley se
estableciera el que más le interesara al partido en el poder (Ley de 1878: s.
censitario/ Ley de 1890: s. universal).
El texto fue
aprobado el 24 de mayo, y tras ser ratificado por el rey, se publicó el 2 de
julio.
El turno pacífico o turnismo.
Del
mismo modo, Cánovas se dio cuenta de que la inestabilidad en que España había
vivido su agitada historia decimonónica se debía a la intransigencia de
moderados sobre progresistas. Amigo de la flexibilidad, defendía un sistema de “juego
limpio” donde la oposición dejaba de ser un elemento revolucionario
para convertirse en constructiva.
Por tanto,
pretendía articular el sistema político en torno a dos partidos, al igual que
el bipartidismo inglés (lores y comunes), que se turnarían en el poder sin
recurrir a la violencia, poniendo fin a los pronunciamientos o al juntismo
decimonónico.
consistía en que
gobernara uno de los dos partidos existentes,
faltos de definición ideológica, de programación coherente y de arraigo
social:
a)
Partido Conservador: fundado por Cánovas fue el
heredero de moderados, unionistas e incluso otros grupos menores de
“isabelinos”. En 1884 se integrará la “Unión Católica” de Pidal y Mon, cerrando
el grupo más conservador. Más a la derecha solo quedaba el carlismo..
Su
base social estaba integrada por la burguesía, la aristocracia y los altos
funcionarios, tanto civiles como militares. Este partido contará con mayor
apoyo en la mitad sur peninsular, zona en la que abundan los latifundios y los
grandes propietarios. También estará de su parte el “lobby esclavista
cubano”, como el Marqués de Manzanedo, ya que suponía el fin de las
reformas liberalizadoras del Sexenio.
- Soberanía
compartida, sufragio censitario, derechos y libertades restringidas y
confesionalidad del estado (“orden e iglesia”).
b)
Partido Liberal: liderado por Práxedes Mateo
Sagasta,
estaba formado por la izquierda Moderada o “puritanos”, el Partido
Constitucionalista del general Serrano, pero también aglutinó a representantes
del antiguo Partido Progresista y un sector de demócratas. En 1879 aparece como
partido aglutinador todas estas tendencias, el partido Liberal Fusionista con Sagasta,
preparado para asumir el poder un año más tarde y encabezar un período
reformista.
En
sus filas militaban comerciantes, industriales y por esta razón tendrá más
fuerza en las ciudades industrializadas y centros urbanos.
- Soberanía
nacional, sufragio universal, amplios derechos y libertades y libertad de culto
(“Educación y laicismo”).
Aún así, su
indefinición ideológica favorecería que políticos como Martínez Campos,
Jovellar o Romero Robledo militasen en ambos partidos.
El
caciquismo o fraude electoral
Teóricamente, los
dos partidos se alternarían en el poder ganando las elecciones, en un sistema
falsificado donde se repartían los escaños en las Cámaras antes de realizarse
la votación.
Durante la
Restauración se invertía la lógica democrática: el partido gobernante no surgía
de las elecciones sino que organizaba éstas para construirse una mayoría
cómoda.
Cuando el partido
que estaba en el poder se “desgastaba” o se consideraba necesario un relevo por
“acuerdo tácito”, se sugería al rey que nombrara nuevo presidente de gobierno
al líder de la oposición, y daba un decreto que disolvía las Cortes y convocaba
nuevas elecciones.
El Ministerio de la
Gobernación (Interior), desde Madrid, fabricaba los resultados electorales
favorables al partido que tenía que ganar adjudicando los escaños: el
“encasillado”, proceso que suponía colocar al candidato en su provincia o
distrito correspondiente (aunque el político en cuestión nada tuviera que ver
con la circunscripción asignada -diputados
cuneros-), comunicándose con los diferentes gobernadores civiles.
Este fraude era
posible por la existencia en los diferentes pueblos, y como último eslabón
-estatal- provincial y local-, de unos alcaldes apoyados por la oligarquía (minoría política
dirigente, constituida por terratenientes y burguesía de negocios de los dos
partidos), pero sobre todo, por el
cacique.
Este
suponía la supervivencia del régimen señorial en el mundo rural, con la regla de oro “para los enemigos, la ley; para los
amigos, el favor”.
Estos caciques
presionaban a los diferentes sectores sociales para que dieran el voto por el
partido que se había decidido. Si estas medidas no daban el resultado previsto,
se recurría al pucherazo, es decir, para llevar a cabo la manipulación, se
guardaban papeletas de votación (por ejemplo en pucheros, de donde viene la denominación que se
popularizó), y se añadían o se sustraían de la urna electoral a conveniencia para el resultado deseado, o
aparecían más votos que electores ya que contaban los votos de vecinos muertos,
llamados “votos de Lázaro”.
Siguiendo
las palabras de Joaquín Costa, era un régimen oligárquico, caciquil, de
patronazgo, corrupto e incapaz de aplicar las demandas democratizadoras de su
época.
Dicho
clientelismo o populismo, fueron los falsos instrumentos de la participación
política de unas masas analfabetas en política...
Sin embrago, este
turno ideado por Cánovas, funcionaría con regularidad hasta 1898 (los
conservadores ganaron seis elecciones y cuatro los liberales). A partir de esta
fecha, aunque desprestigiado, sobreviviría hasta la crisis de 1917.
Las fuerzas políticas extraparlamentarias.
El régimen de la
Restauración dio estabilidad al país gracias a la alternancia de los partidos
dinásticos y a la manipulación de las elecciones, pero también fue posible
porque dejaron fuera del sistema a la verdadera oposición, las llamadas fuerzas
extraparlamentarias.
Además del partido
conservador y del partido liberal, existían en España otras tendencias
políticas que aunque contaban con la misma simpatía de la mayor parte de los
españoles, no podían acceder al juego político por estar fuera del
bipartidismo.
Por eso se hablaba
de que existía una España oficial, que representaba a los dos partidos oficiales,
y una España real, formada por las fuerzas extraparlamentarias:
carlistas, republicanos, regionalistas y el movimiento obrero, que cada vez iba
adquiriendo mayor importancia.
·
Carlistas: forman un partido
antiliberal y católico, son vencidos en 1876 y excluidos del sistema político
porque seguían pretendiendo que se impusiera en España la dinastía con Carlos
VII, que salió hacia Francia. En la vía
política aparecerá Cándido Nocedal como partido integrista,
escindido en 1888 del otro grupo, el tradicionalista.
·
Republicanos: habían quedado
fuera del sistema político al no aceptar la monarquía, y estaban divididos en
radicales (Ruiz Zorrilla), institucionistas-centralistas (Salmerón)-unidos en
1903 en la Unión Republicana-, posibilistas (Castelar) y federales (Pi i
Margall)-único partido unido desde 1880 hasta 1931-.
Vinculados a la
masonería y a las sociedades librepensadoras, su papel social fue mayor
(casinos, prensa, escuelas, clubes, etc) que su representación parlamentaria.
·
Regionalistas o
nacionalistas: suponen
una reacción frente al centralismo liberal y una defensa de las peculiaridades
de los pueblos. Plantearon una nueva forma de ver España: frente a la España
unitaria, defendían una España diversa y multinacional pues la consideraban más
acorde con la realidad social e histórica.
El
nacionalismo se concentró especialmente en Cataluña y País Vasco, regiones éstas con mayor
desarrollo económico.
En Cataluña, la Renaixença con figuras como Valentí Almirall
y su obra Lo Catalanisme, conducirá en 1892 a las Bases de Manresa donde
quedan recogidos los puntos básicos del catalanismo y la creación del 1º
partido, la Lliga regionalista de Catalunya
de Enric Prat de la Riba en 1901.
En
el País Vasco, tras la derrota del
carlismo en 1876, los fueristas se dividieron en euskaros navarros, (querían la
fusión) y euskalerríacos vizcaínos, dirigidos por Sagarminaga y buscaban la
autonomía.
El
nacionalismo se convierte en fuerza política a raíz de la fundación en julio de
1895 del Partido Nacionalista Vasco (PNV) por SABINO ARANA. Su
idea era una Euzkadi republicana, teocrática e independiente. Arana propugna
una ideología ultraderechista basada en mantener sus antiguos fueros, se rebela
contra la industrialización del País Vasco que acarreó continuos emigrantes y
amenazaba la pureza de la raza, la lengua (euskera) y las tradiciones de la
sociedad vasca, frente a españoles o “maquetos”.
El
regionalismo gallego se mantuvo con un tono literario y cultural hasta la
creación de la Asociación regionalista Gallega en 1890, igual que el
valenciano, con la aparición de Lo Rat Penat en 1878 con Llombart y Llorente. En
Andalucía, el regionalismo llegaría con la Asamblea Federal de Antequera en
1883, que llegó a redactar un proyecto de constitución federal, sin mayores
efectos, hasta la llegada de Blas Infante.
·
Organizaciones
obreras y campesinas: marxismo y anarquismo.- Si atendemos al
ambiente burgués podemos decir que la Restauración fue una época feliz. Pero el
problema social (“cuestión social”) seguía latente y las condiciones de vida
del obrero no mejoraron. Esta falta de atención a los problemas sociales, junto
con el desastre de 1898 (pérdida de las últimas colonias), acabaron poniendo
fin a los años dorados de la Restauración.
El
movimiento obrero se fue
organizando, así en 1879 PABLO IGLESIAS funda el Partido Socialista Obrero Español
(PSOE) (legalizado por Sagasta en 1881), en 1886 nace el semanario “el
Socialista” (pronto convertido en Diario), y en 1888 nace la organización sindical
del partido, la Unión General de Trabajadores (UGT). Se veía necesario también
elevar la cultura del obrero, para que pudiera situarse a la altura de su
misión conquistadora; así se creó la Casa
del Pueblo, una serie de centros culturales y recreativos para reunión de
los obreros. El PSOE conseguirá su primer diputado en 1910.
El
anarquismo se difundió con
rapidez (introducción de las ideas del italiano G. Fanelli, discípulo de
Bakunin), sobre todo entre los obreros catalanes y el campesinado andaluz, con
la organización la “Mano Negra” en la década de 1880. Con los
años su mesianismo se fue convirtiendo en odio y sus esperanzas en acción
violenta. Así fue como nació el terrorismo: bombas
arrojadas contra el general Martínez Campos del cual salió ileso; atentados
contra Alfonso XII en 1878-79; dos bombas arrojadas al patio de butacas del
Liceo de Barcelona (hubo 16 muertos), bomba sobre la procesión del Corpus
también en Barcelona o el asesinato de Cánovas en 1897. Los anarquistas
simbolizaron en estos ataques a sus principales enemigos: los gobernantes, el
ejército, la burguesía y la iglesia. En 1910 se crea el sindicato
anarquista CNT (Confederación Nacional de Trabajadores).
FUNCIONAMIENTO
DEL SISTEMA CANOVISTA
EL REINADO DE
ALFONSO XII (1875-85)
La monarquía
cumplía en el sistema canovista una triple función:
•
la
de la continuidad histórica,
•
la
de garantizar del orden social, y
•
la
de ser piedra angular como cabeza del ejército (“rey-soldado”), y como
moderador y director de la vida política del país.
Período de
monopolio conservador del poder (1876-1881).
La presidencia fue
siempre de Cánovas salvo los de septiembre a diciembre de 1875, con Joaquín
Jovellar; y el período de marzo a diciembre de 1879, con Martínez Campos, ambos
militares y sin ideología definida.
La “dictadura
canovista” se centró en la consolidación de Alfonso XII y de un sistema
político centralizado y de orden. Para ello, dejó la política educativa al
ministro Osorio que además de adoctrinar, despojaría de sus cátedras a doctores
Krausistas como Giner de los Ríos, quien junto a otros fundarán la Institución
Libre de Enseñanza en 1876.
Llevó a cabo un
recorte de libertades (expresión, imprenta -1879-, reunión -1880-,etc) además
de la censura en la prensa, y su ley electoral de 1878 con la vuelta al
sufragio censitario, que marcaba el carácter selectivo del sistema (solo 1 de
cada 6 hombres mayores de 25 años votaba...).
En esta etapa se
cerrarían dos conflictos heredados del Sexenio:
•
el carlista: con la derrota de Carlos VII, y la Ley
de 21 de julio de 1876 que abolía los fueros de las vascongadas, surgiría
posteriormente la vía política del nacionalismo vasco a partir de los años
90...
•
el cubano: con la Paz de Zanjón (1878), y más
de 100000 muertos acababa el conflicto, pero seguía sin aceptar a Cuba el
status de provincia...por lo que el problema volvería a estallar en 1895...
A
nivel interior, el progresivo desfase entre ambas Españas y su creciente
confrontación desencadenarán una conflictividad sociopolítica (formación del PSOE -Partido
Socialista Obrero Español- en 1879, fundado por Pablo Iglesias), cada vez más
activa.
En política
exterior, tuvo contactos con la alemania bismarckiana (diciembre de 1877) pero
con escasos resultados.
La consolidación
del sistema (1881-1885).
En esta última
etapa alfonsina, accedieron al gobierno los liberales, por primera vez en la
historia de España, sin necesidad de recurrir por ello a la fuerza.
Se inauguró de este
modo el “turno pacífico” entre los dos partidos.
La
llegada de Sagasta (feb.1881-oct.1883) supuso la puesta en práctica de derechos
y libertades, siguiendo líneas de actuación como:
•
con
la Ley de reclutamiento y reemplazo de 1883, se modernizó el ejército y
la marina,
•
se
apoyó una política librecambista, que fue atacada por proteccionistas
catalanes y vascos, y mejoró el papel de la peseta, tras su
depreciación,
•
se
reorganizaron las finanzas de diputaciones y ayuntamientos,
•
una
nueva Ley de imprenta en 1883, levantó la censura y favoreció la
libertad de expresión,
•
se
recuperaron cátedras por krausistas, pero no se redujo la presencia de la
iglesia en el sistema educativo,
El gobierno de
Sagasta termina con un enfrentamiento diplomático con Francia y una sublevación
militar republicana, fuertemente reprimida.
El rey le entregará
el poder a José Posada (oct.1883-ene.1884) de la “Izquierda Dinástica”, hasta
la nueva llegada de Cánovas (hasta nov. 1885), que sufrirá el conflicto
diplomático con Alemania por las islas Carolinas, una epidemia de cólera y una
crítica situación social.
Aún
así, con Alfonso XII la paz interior que reinó en la península permitió un
avance económico considerable en el proceso de su incorporación al ritmo
europeo. La Restauración significa ambiente alegre, zarzuela, corridas de toros
y verbenas con organillos y mantones de Manila. Significa también tranvías,
teléfonos y luz eléctrica, siendo la época dorada de la burguesía española.
Este ambiente de estabilidad o Belle Epoque, será exclusivo de España, ya que
en Europa comenzará el imperialismo y la “paz Armada”.
LA
REGENCIA DE MARÍA CRISTINA DE HABSBURGO-LORENA (1885-1902).
El turno pacífico
superó la muerte de Alfonso XII el 25 de noviembre de 1885, situación delicada
(la continua amenaza del levantamiento de carlistas y republicanos, por la
ebullición social, los problemas económicos, el surgimiento del nacionalismo)
ahora favorecida por el hecho de quedar en el poder una mujer, María Cristina
de Habsburgo-Lorena.
Ante el temor de la
vuelta de Isabel II, se produjo el acuerdo de Canovas y Sagasta para mantener
el sistema (el Pacto del Pardo) además del nacimiento de Alfonso XIII,
hijo póstumo del monarca fallecido, en mayo de 1886, que permitieron superar la
situación.
El “gobierno largo”
de Sagasta (nov. 1885-jul.1890).
Este gobierno de
Sagasta fue el de mayor duración de la Restauración, y llevó un amplio programa
de reformas como:
1º) la obtención de
la Ley de Asociaciones, autorizando los sindicatos obreros en 1887, además del
intento de reforma del ejército por el ministro Cassola, que tuvo que dimitir.
2º) la ley del
jurado de 1888, que favoreció la libertad de prensa;
3º) la constitución
de una central sindical obrera, UGT, y el Código civil, ambos en 1889
4º) la ley del
sufragio universal masculino (1890) que permitía a los trabajadores actuar con
sentido electoral (sin embargo continuo el fraude).
Durante la
Regencia, el Partido Conservador se amplió por la derecha con la adhesión de
los hombres de Alejandro Pidal, que por medio de la Unión Católica, consiguió
la atracción de elementos carlistas hacia la monarquía alfonsina. Como contrapartida,
el sector más moderado del republicanismo, (los “posibilistas” que acaudillaba
Castelar) prestó su apoyo al Partido Liberal.
Cataluña (asentada
en la industria textil), País Vasco (en la siderurgia) y Asturias (en la
minería) alcanzaron un alto desarrollo industrial con un espectro social
dinámico integrado por burguesía y proletariado.
A lo largo del
período surgieron brotes de anarquismo andaluz, como medio de protestar contra
un régimen social intolerable (motivado por las crisis agrícolas y ante el
reparto de la propiedad de la tierra).
Con mayor violencia
y con preparación más inteligente estalló el anarquismo catalán, en Barcelona,
que hizo mella tanto en figuras políticas (asesinato de Cánovas), como en la
población civil con la explosión de bombas.
La crisis de fin de
siglo (1890-1898)
Sagasta
tuvo que dejar el poder por las divisiones internas de su partido.
En
esta década siguió el turno: Cánovas de jul. 1890 a dic. de 1892, Sagasta mar.
1895, Cánovas, ago. 1897 que muere en un atentado y le sustituye el militar
conservador Marcelo Azcárraga hasta octubre, y por último Sagasta hasta marzo
de 1889.
El
fracaso de la Restauración consistió en la no admisión de otras
tendencias, como los nacionalistas o los socialistas, es decir, de una 3ª
vía, en el juego político.
En el partido
conservador, que fue respetando las reformas liberales, hubo también discrepancias
entre Romero Robledo y Francico Silvela. Este último introduciría las idea
de “regeneración” de la vida política española.
La relativa
estabilidad de los partidos turnantes se vio interrumpida por las guerras de
Ultramar. El arancel de 1891 y la Ley de 1882 habían protegido el
mercado antillano de los productos foráneos, pero comenzó a abrirse el debate
sobre el librecambismo.

