TEMA
6. GUERRA COLONIAL Y CRISIS DE 1898.
Cuba
era
junto con Puerto
Rico, Filipinas y la isla de Guam, el
único resto del Imperio que le quedaba a España después de los
movimientos de independencia de principios de siglo (ej. Ayacucho
-1824) en el continente americano ACONTECIDOS
CON FERNANDO VII.
De
estas pequeñas colonias la más importante era Cuba, auténtica joya
de la corona, con cuyo aprovechamiento intensivo (ej.AZÚCAR)
se
intentó compensar las pérdidas suscitadas por la desaparición del
Imperio.
El
período comprendido entre 1870 y 1914 es conocido como Época
del colonialismo o imperialismo,pero
España,
no solo no participó en este reparto colonial COMO
EN LA CONFERENCIA DE BERLÍN -1885-
sino que durante este período perdió sus últimas colonias. Por
otra parte, España permaneció aislada diplomáticamente durante
todo el siglo XIX, NO
PARTICIPANDO EN LOS SISTEMAS BISMARCKIANOS,
así en 1898 se quedará sola ante los EEUU.
La
Guerra de Cuba fue, por un lado, una guerra
colonial en
la que la isla se independiza de España, y
por
otro, una guerra
entre EEUU y España que
supuso la pérdida de todas las colonias españolas en beneficio de
este país.
GUERRA
COLONIAL.
-
La Guerra Larga (1868-1878).
Ya
el gobierno provisional durante
el sexenio revolucionario (1868-1874)
tuvo que enfrentarse con la grave complicación de la insurrección
cubana, que surgió APROVECHANDO
DE NUEVO EL “VACÍO DE PODER” EN LA METRÓPOLI Y
como reacción contra la inadecuada política colonial de los
gobiernos isabelinos y que inició la larga “guerra
de los Diez Años”
o
primera Guerra de Cuba 1868-78.
El
gran motivo de la guerra fue
la exclusión de los criollos de los altos cargos públicos, además
de NO
PERMITIRLES LA AUTONOMÍA POLÍTICA Y LA LIBERTAD DE COMERCIO.
En
1868
tiene lugar “el
grito de Yara”
de MANUEL
DE Céspedes
a favor de la independencia de la República de Cuba, a
la que se
suma Máximo
Gómez y Antonio Maceo.
El conflicto duró 10 años y
contaron
con la ayuda de los EEUU, pero terminó con la derrota cubana ante el
cansancio y las diferencias entre los líderes cubanos.
Como
consecuencia, en 1878
se firmará la
Paz del Zanjón
entre las fuerzas rebeldes y el general
Martínez Campos,
que concedía a Cuba los mismos privilegios que tenía Puerto Rico,
además de la amnistía para los rebeldes (MAMBISES)
y la libertad para los esclavos de las filas insurrectas.
El
descontento llevará a “la
Guerra Chiquita”
de tan solo un año que sigue a esta Guerra Larga. Como aspecto a
destacar, en 1880 será abolida la esclavitud en Cuba.
-
La Guerra de Cuba (1895-1898)
Si
bien la Paz de Zanjón no había solucionado los problemas cubanos,
entre su firma y el estallido de “la guerra del 95”, la isla pasó
por una de las etapas más fecundas de su historia colonial. Se
asistió a una transformación social y económica, unida a un
creciente desarrollo de una clase intelectual y a la reactivación de
la vida política.
Sin
embargo, el
creciente
peso de los Estados Unidos en la vida económica cubana, unido a la
incapacidad de las Cortes españolas para aceptar necesarias
reformas,
terminarán llevando a un divorcio cada vez mayor y finalmente al
desastre.
El
inspirador del movimiento emancipador cubano fue José
Martí,
nacido en La Habana de padres españoles. Su partido político, el
Partido Revolucionario Cubano (PRC)
proporcionó
la base ideológica al movimiento. Acompañaron
de nuevo
Antonio
Maceo, que
se
convirtió en el cabecilla militar de un movimiento que tuvo su base
principal entre el campesinado de la parte oriental de la isla. Otros
conocidos líderes independentistas serían además
de
Máximo
Gómez,
Calixto García.
El
24 de febrero de 1895,
“el
grito de Baire”
marcó el inicio de la segunda y definitiva guerra de la
independencia cubana.
La
primera etapa fue de una fuerte eclosión independentista, hasta la
muerte de José Martí, el 19 de mayo de 1895.
Martínez
Campos “EL
PACIFICADOR”,
el vencedor de la anterior contienda, fue enviado de nuevo a Cuba,
encontrándose con una situación mucho más complicada que la vez
anterior, con un movimiento independentista fuerte y organizado.
Fracasaron
los intentos negociadores y también sus intentos de dar una solución
militar, pese a los importantes refuerzos recibidos desde la
Península. Es famosa la frase de Cánovas: "Hasta
el último hombre y la última peseta".
Sin embargo, los casi 250.000 soldados que llegaron a Cuba no
participaron en una guerra convencional sino en una de las primeras
guerras
de guerrillas
coloniales.
El
general fue sustituido en 1896 por Valeriano
Weyler,
quien llegó acompañado de la aureola de ser el general más eficaz
del ejército español,
imponiendo una línea dura y represiva. Este,
procederá a LA
DIVISIÓN DE LA ZONA EN “TROCHAS” Y A
la vigilancia de los campesinos para impedir que éstos auxiliaran a
los rebeldes y así todos los campesinos deberían abandonar sus
casas y concentrase en las grandes ciudades. La prensa americana
llamará a esta “concentración
de pacíficos”
(como la llamaba Weyler) “atroces campos de concentración”.
La
victoria final con que se contaba en la metrópoli se hacía esperar,
la guerra se endurecía, sus repercusiones económicas y sociales se
hacían más evidentes y la opinión empezó a impacientarse.
El
asesinato de Cánovas en 1897 provocó un cambio político que tuvo
su repercusión en el conflicto cubano. Sagasta sustituyó a Weyler
por el
general RAMÓN
Blanco
y promulgó la vieja ley de autonomía (MAURA
hizo un plan de autogobierno para Cuba en 1892 pero fracasó debido a
la oligarquía española y cubana y a la presión norteamericana,
pero ésta era ya insuficiente).
La independencia era el objetivo final e irrenunciable de los
nacionalistas cubanos.
La
gran novedad va a ser la ayuda
estadounidense a
los rebeldes cubanos (LIGA CUBANA). Washington ayudó a los
insurrectos caribeños esencialmente por dos razones:
Intereses
económicos mineros
y agrícolas. Cuba era la primera productora del mundo de azúcar.
Interés
geoestratégico. El
naciente imperialismo norteamericano buscaba el dominio del Caribe y
Centroamérica. Lo que denominaban su back
courtyard (patio
trasero).
En
realidad, el enfrentamiento que se aproximaba en Cuba mostraba la
pugna entre un imperialismo moribundo, el español, y uno emergente,
que estaba naciendo y que iba a marcar los tiempos posteriores, el
norteamericano.
En
este contexto, la presencia al frente de los Estados
Unidos desde
hacía unos meses de un nuevo
Presidente,
el republicano MacKinley,
significó un importante paso hacia adelante en la política de
intervención que desde hacía tiempo los norteamericanos habían
mantenido en el conflicto cubano. La actitud de Sherman
desde la Secretaría de Estado
y la campaña de prensa
encabezada por los poderosos grupos
Pulitzer y Hearst
fueron preparando el terreno en la opinión pública norteamericana
(Junta
cubana estadounidense, y la Liga cubana,
por cubanos residentes en EEUU) para el estallido de la guerra.
Anteriormente, España rechazó un intento de compra estadounidense
por Woodford.
-
La Guerra con EEUU
El
misterioso asunto de la
voladura del
buque de guerra o acorazado
norteamericano Maine
en el puerto de La Habana
en febrero de 1898 (266 víctimas), hizo casi inevitable la guerra.
Nunca
se aclararon las causas de la catástrofe, que los norteamericanos
achacaron a un sabotaje español, y los españoles a un fallo interno
del buque DE
LA SALA DE MÁQUINAS.
Mientras tanto, la opinión de los EEUU manejada por la cadena de
prensa Pulitzer,
se inclinaba cada vez más a la guerra.
Ante
esta campaña, la prensa española, quizá de buena fe, reaccionó
con igual violencia, inflamando a los españoles, y creando la
opinión
belicista.
La guerra parecía inevitable.
Sólo
quedaba una solución: la venta de Cuba. El presidente MAcKINLEY
prefería esta solución, más cómoda, menos trágica y no más cara
que una guerra. El embajador norteamericano ofreció 300 millones de
dólares por la isla, más la “propina” de 10 millones para el
político español que tomase la decisión. Sagasta, por dignidad, se
negó, aunque ya sabía cual iban a ser las consecuencias.
EEUU
envió un ultimátum
a
España el 20 de abril exigiendo, dada la catastrófica situación
cubana, la retirada española de la isla en
el plazo de tres días, que
pasaría a ser independiente bajo la “supervisión”
norteamericana, y de no cumplirlo iniciarían la guerra contra
España. En definitiva, era una declaración de guerra.
Esta
guerra
hispano-norteamericana,
a la que se opusieron republicanos, anarquistas, carlistas,
socialistas y sectores populares,
tendría
un rápido desenlace debido a la desigualdad de las fuerzas en
conflicto.
En
Filipinas,
donde se había extendido las ideas de la “Liga
Filipina”
de José
Rizal
(desde 1893 Y
RECRUDECIDA EN 1896),
la escuadra del almirante
MONTOJO
fue destrozada EL
1 DE MAYO
por la flota del comodoro
Dewey
DESPLAZADAS
DESDE HONG KONG
y pronto cayeron Cavite
y Manila,
generalizándose en el interior el movimiento independentista
dirigido por Aguinaldo.
En
Cuba,
la guerra también
fue
rápida y fácil para los americanos. Las fuerzas españolas,
cansadas a de una larga lucha y operando a 6000 km de distancia, no
podían oponerse a un agresor lleno por entonces de fiebre
imperialista y llamado a convertirse en la primera potencia mundial.
En el puerto de Santiago
de Cuba,
la escuadra del almirante
CERVERA
entró con objeto de aprovisionarse de carbón, pero el
aprovisionamiento fue tan lento que, cuando quiso salir, se encontró
con que el puerto estaba bloqueado por la escuadra norteamericana.
El
gobierno, empujado por las Cortes y la prensa, que apelaban al honor
(“Más
vale honra sin barcos, que barcos sin honra”) y
pese a las protestas de republicanos y socialistas, ordenó la salida
y el enfrentamiento, de modo que el 3
de julio
la escuadra fue aniquilada en menos de cuatro horas.
Fue
una derrota total con 350 muertos, 2000 prisioneros y toda la flota
destrozada. Por
parte de los americanos solo hubo una baja y ésta fue accidental.
La
derrota de la escuadra hizo inútil cualquier intento de resistencia
en tierra y llevó a una rápida petición de paz por parte española.
España
firmó la Paz
de París el
10
de diciembre de 1898.
Por
este acuerdo, España
perdía
los últimos restos del imperio ultramarino, Cedió
a EE.UU la
isla de Puerto
Rico,
que hoy sigue siendo un estado asociado de EE.UU, Filipinas
y
la Isla de Guam
en
el Pacífico.
Cuba
alcanzaba
la independencia
bajo la “protección” estadounidense (base
militar de Guantánamo).
La
sustitución del dominio español por el norteamericano engendró un
profundo descontento en las antiguas colonias y
EE.UU,
tuvo que hacer frente a una guerra
en Filipinas (1899-1902) y
en Cuba, el sentimiento
antinorteamericano se
extendió por amplias capas sociales.
A
nivel internacional, la consecuencia más importante de esta guerra
fue el inicio
del imperialismo norteamericano.
Aunque este país declaraba que su intención era liberar Cuba de la
opresión española, lo que pretendía era dominarla política y
económicamente SIGUIENDO
LA ANTIGUA DOCTRINA MONROE (1823) “AMÉRICA PARA LOS AMERICANOS”.
En
febrero de 1899, España entregó al imperio alemán las islas
Carolinas, Marianas y Palaos, a cambio de 25 millones de dólares.
LA
CRISIS DE 1898.
Desde
la perspectiva española, las pérdidas de las últimas colonias vino
a denominarse el “Desastre
del 98” y
tuvo una importante influencia
en la conciencia nacional.
La
irresponsabilidad
de los gobiernos de la Restauración
había llevado a una situación que costó la vida de decenas de
miles de españoles, primero en la guerra contra los insurrectos
cubanos y después en una guerra contra Estados Unidos que no se
podía afrontar.
Es
curioso observar cómo la pérdida del continente americano, en
tiempos de Fernando VII, apenas trascendió a la opinión española,
preocupada allá en 1820 o 1824 por los problemas políticos
peninsulares, CON
LA IRRUPCIÓN DEL LIBERALISMO.
En cambio, la pérdida de las últimas colonias, en 1898, provocó
una de las más tremendas crisis
de conciencia de
nuestra historia.
Se
inicia un periodo de reflexión y un profundo pesimismo que provocará
no sólo la crisis del sistema político de la Restauración, sino
también
la quiebra material y espiritual del país.
La
bella época (BELLE
EPOQUE)
había pasado. Los vicios del régimen, los fallos hasta entonces
disimulados, fueros puestos sobre el tapete por una nueva generación
dispuesta a poner el dedo en la llaga, doliera lo que doliera. El
nuevo siglo encontró a los españoles tremendamente serios,
meditando dramáticamente en su propio problema.
Este
desastre del 98 fue la gota que hizo colmar el vaso, el jalón
definitivo en lo que Jover
ha denominado el
desarme moral del sistema
de la Restauración, que sufrió un importante golpe.
Estos
hechos se produjeron, por otra parte, en el marco más amplio de otra
serie de noventa y ochos
que afectaron a diversos países del suroeste de Europa. La crisis
italiana en Abisinia, el Ultimátum británico a Portugal, el Fachoda
francés, son otros tantos ejemplos de crisis coloniales acompañadas
de repercusiones políticas, sociales, morales en la Europa latina
del fin de siglo.
A
partir de entonces, el
problema de España
se iba a convertir en el gran tema de debate político nacional. Este
problema no era único, sino la confluencia de muchos otros:
El
socio-económico ligado a la estructura de la propiedad de la tierra
y a la deficiente industrialización.
El
político derivado del divorcio entre la España
oficial representada
por el sistema canovista y la España
real que
no tenía cabida en él.
El
regional, tras el afianzamiento de los nacionalismos vasco y catalán.
El
religioso y cultural relacionado con la existencia de una tendencia
que se refugiaba en la tradición católica como seña de identidad
de España y otra que pretendía un Estado laico que permitiera la
modernización del país (problema de “las
dos Españas”).
el
laboral, ya que el movimiento obrero se radicaliza con el anarquismo.
El
militar, ya que tras la crisis España observó como el militarismo
quería volver a influir en la vida política nacional, esta vez
apoyada por posiciones conservadoras, católicas y nacionalistas.
De
la derrota del 98 surgirá un nuevo impulso, una nueva idea: la
modernización de España ya que para muchos la causa fundamental
del desastre estaba en nuestro retraso con respecto a otros países.
En
este
contexto
de revisión crítica surgirá
el movimiento
regeneracionista.
España
inició el siglo XX conmocionada por el desastre de 1898
confirmándose que había dejado de ser una potencia colonial, y en
el interior se comprobándose el desfase entre la España “oficial”
y la España “real”, por lo que era
necesario regenerar el sistema político, económico y social,
vigente desde la restauración alfonsina. Además
en el plano cultural o tecnológico, mostraba
nuestro retraso con respecto a otros países europeos.
Este
movimiento
regeneracionista,
será una corriente ideológica que
buscaba la dignificación de la política, la modernización social y
la superación del atraso cultural.
Hizo
culpable a la Restauración de “todos los males de España” y
propuso esa modernización que vendría a “europeizar
a España”.
Este
movimiento fue liderado por JOAQUÍN
COSTA
(“Despensa, escuela y siete llaves a la sepultura del Cid”),
que propuso soluciones reformistas que lo convirtieron en una figura
de capital importancia y de gran influencia posterior.
También
serán muy importantes los distintos escritores de la Generación
del 98 (Unamuno, Valle Inclán, A. Machado, Ramiro de
Maetzu, Azorín o Baroja) influenciados por el desastre y por
este regeneracionismo, y que analizaron los problemas de la España
de fin de siglo dando distintas salidas para intentar superarlos. Les
unió el común dolor por España y su decadencia.
El
gobierno en marzo de 1899 dirigido por Francisco Silvela (sucesor de
Cánovas) y el general Polavieja como ministro de la Guerra acabó
fracasando en el intento regenerador porque lo hicieron manteniendo
el sistema restaurador.
Durante
los últimos años de la Regencia, siguió vigente el sistema de
turnos, ahora entre Antonio Maura o Eduardo Dato por los
conservadores, y Canalejas (sucesor de Sagasta, que fallece en 1903)
Moret, Alba o el Conde de Romanones por los liberales.
Sin
embargo, el turnismo se estaba agotado, al no renovarse ante la
evolución de la sociedad española, y el
nuevo siglo encontró a los españoles tremendamente serios,
meditando dramáticamente en su propio problema.
Muchos
historiadores opinan que el 98 marca una nueva época y el comienzo
de la crisis de la Restauración, que se hará evidente en momentos
convulsos como la Semana
Trágica del Barcelona (1909),
la crisis de 1917 o el Desastre
de Annual (1921),
desembocando en la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930).
PREGUNTAS CORTAS:
PREGUNTAS CORTAS:
1. ¿Qué monarca estaba en el trono
cuando se produjo el golpe de Estado?
Alfonso XIII (1902-1931).
Explica
brevemente las causas del golpe de Estado.
Durante el reinado
de Alfonso XIII, se produjeron períodos de
crisis
como la Semana Trágica del Barcelona (1909), la de 1917, con las Juntas
Militares de Defensa, la Asamblea de Parlamentarios y la Huelga General, el
denominado “Trienio Bolchevique” (1818-1921) o “época del pistolerismo” y el Desastre de Annual (1921), dentro
de la denominada
guerra de Marruecos (1909-1927), donde más de 10.000 soldados españoles cayeron
muertos (incluido el general Silvestre) ante las tropas rifeñas de Abd-El-Krim.
La llegada de
tropas de refuerzo a Melilla, entre ellas el cuerpo de élite del Tercio de la
Legión al mando del general Dámaso Berenguer, salvó la ciudad, recuperándose el
territorio perdido.
En 1922, durante
los gobiernos de Sánchez Guerra y García Prieto, en las
responsabilidades de la guerra se pretendió implicar a algunos militares (39,
entre ellos Berenguer), los partidos dinásticos y al propio monarca (conducida
la tesis por el socialista Indalecio Prieto), en el denominado “Expediente
Picasso”.
Aunque García
Prieto aceptó formar una Comisión de responsabilidades Políticas,
el ejército captó el deseo de muchos españoles de que se pusiera fin a un
parlamentarismo estéril, lo que provocó el 13 de septiembre de 1923,
un golpe de Estado, al frente del cual se hallaba el capitán general de
Cataluña, Miguel Primo de Rivera.
Este, imbuido de
regeneracionismo, en una versión simplista y manipulada de J. Costa del “cirujano
de hierro”, anunció en el Manifiesto del 14 de septiembre, su
propósito de resolver los graves problemas de la sociedad española: liberar al
país de la “vieja política”, destruir el caciquismo, poner fin al desgobierno y
la subversión social, a la bancarrota económica y a la amenaza del separatismo.
Su dictadura, que
se verá influida por el fascismo italiano, contó con el beneplácito de Alfonso
XIII y tuvo el apoyo del Ejército, la burguesía, los terratenientes y los
eclesiásticos.
2.
¿Cómo se autodenominaba Miguel Primo de Rivera?
El
cirujano de Hierro.
Explica
las características del Directorio Militar.
Directorio
Militar (15 septiembre 1923 / 3 diciembre 1925).
Durante esta
primera etapa, los dos primeros aspectos fueron dirigidos a la administración y
al desmantelamiento de las instituciones:
•
el
Estatuto Municipal (1924) instalando en cada ayuntamiento a unos “delegados gubernativos” representantes
de su gobierno, con el fin de acabar con el caciquismo rural, y
•
el Estatuto Provincial (1925), destituyendo
diputaciones y sustituyendo los gobernadores civiles por “gobernadores militares”, para su mayor “orden y control” Y
ELIMINANDO LA GENERALITAT DE CATALUÑA.
Del mismo modo,
suspendió las garantías constitucionales (Constitución de 1876) y declaró el estado
de guerra, dirigido por los generales Anido y Arlegui.
Lejos de
desaparecer, el caciquismo simplemente cambió de forma, y con respecto al
nacionalismo catalán, solo hizo potenciar la radicalidad separatista.
Entre tales
medidas, que vinieron acompañadas del cese de todos los miembros del Gobierno y
disolución de las Cortes, se produjo la autoproclamación del propio Primo de
Rivera como Presidente del Directorio a título de “ministro único y con
facultades para legislar”, ya que prohibió todos los partidos políticos
y sindicatos.
A fin de
institucionalizar el régimen, en 1924 creó un grupo político, la
Unión Patriótica (carente de un programa y una ideología definida).
Durante esta etapa
se solucionó el problema de Marruecos, si bien al principio Primo de Rivera,
como Alto Comisario, era partidario de la diplomacia y de abandonar la
región, pronto cambió de opinión porque había alentado a Abd-el-Krim. Los
ataques rifeños a las posiciones francesas Y A LAS TROPAS ESPAÑOLAS EN
XAUEN,
llevaron a este país a realizar una política conjunta por mar y tierra
(anfibio) con España.
El desembarco de
Alhucemas (septiembre 1925), casi exclusivamente español pero protegido por barcos
franceses, constituyó un rotundo éxito. En mayo de 1926 concluyeron los
combates y Abd-El-Krim fue hecho prisionero. La victoria permitió a Primo de Rivera
institucionalizar la dictadura.
3.
¿Cómo se llamó el primer gobierno de Primo de Rivera?
El
Directorio Militar (15
septiembre 1923 / 3 diciembre 1925).
Explica
este período. (desarrollada en la pregunta 2).
4.
¿Qué desembarco produjo el fin del conflicto de Marruecos?
El
desembarco de Alhucemas (septiembre de 1925).
Explica
las características del Directorio Militar. (desarrollada
en la pregunta 2).
5.
¿Cómo se llamaba el partido creado por Primo de Rivera?
Unión
Patriótica, creada en 1924.
Explica
las características del Directorio Civil.
Directorio
Civil (3 diciembre 1925 / 10 julio 1927).
Esta segunda etapa,
solucionado el orden público y el asunto marroquí, se abrió con la sustitución
por Primo de Rivera del Directorio Militar por un Gabinete Civil,
integrado en realidad por seis civiles pertenecientes a la Unión Patriótica
y por cuatro militares.
Fue ésta una fase
en la que, al amparo de la favorable coyuntura económica europea, se
emprendieron notables reformas socio-económicas.
En Hacienda
Pública, el nuevo ministro, José Calvo Sotelo, no pudo sanear el
régimen tributario, lo que aumentó de déficit presupuestario, y creó la Compañía
Arrendataria de Petróleos S.A (Campsa). Otro gran monopolio estatal sería
la Compañía Telefónica Nacional de España.
En Obras Públicas,
se realizó un plan de construcción de embalses (ej. Embalse del Chorro en
Málaga) de confederaciones hidrográficas (1926), a la vez que ferrocarriles,
carreteras y puertos experimentaron una considerable mejora.
La política
económica de la dictadura se benefició de la coyuntura expansiva internacional
de los años veinte, caracterizada por el intervencionismo estatal y el
nacionalismo económico y cuyo objetivo era impulsar la industria nacional.
Primo,
con Eduardo Aunós como ministro, intensificó la legislación
protectora del trabajo, dando un notable desarrollo al Instituto Nacional de
Previsión y creando por decreto-ley de 23 de agosto de 1923, el Código
del Trabajo, ya en el Directorio
Militar (15 septiembre 1923 / 3 diciembre 1925), que pretendía
sustituir la lucha de clases por la colaboración y la “sumisión”, y ya dentro
de la Asamblea Nacional (12 septiembre 1927 / 28 enero 1929), la Organización
Corporativa del Trabajo (1928), una especie de sindicalismo vertical
siguiendo el modelo fascista italiano.
También se realizó
un plan de “casas baratas”, lo que unido al sistema
corporativo alivió la presión y rebajó la conflictividad social.
6.
¿Qué importante escritor de la Generación del 98 tuvo una oposición frontal a
la Dictadura?
Miguel
de Unamuno.
Explica
los diferentes sectores que plantearon una oposición a la Dictadura.
Pese a algunos
éxitos, hubo otras cuestiones en las que fracasó de lleno, provocando fuertes
frentes de oposición como:
•
con
el campesinado, ya que la leve transformación de la propiedad agraria,
no solucionó su mala situación;
•
con
los regionalismos, en relación al catalanismo Primo de Rivera intentó
atraerse a la Lliga, pero después, cuando se promulgó el Estatuto Provincial
(1925), que prácticamente suprimía la Mancomunidad, casi la totalidad de las
fuerzas catalanas se pusieron frente a él. Hubo un intento separatista
(invasión de Cataluña desde Prat de Molló (Francia) por el Estat Catalá de
Maciá en 1926 que fracasó;
•
con
la clase obrera, ya que el régimen primorriverista declaró ilegales a la
CNT (el 1927 se funda la Federación anarquista ibérica - FAI-) y al PC, en
cambio quiso atraerse a los socialistas, el líder del PSOE, Francisco Largo
Caballero, llegó a ser nombrado Consejero de Estado, sin embargo, el propio
socialismo rehuyó la colaboración;
•
con
el ejército (Primo mantuvo la prioridad de los méritos de guerra en los
ascensos y disolvió el cuerpo de Artillería), produciéndose en junio de 1926 la
“Sanjuanada”, una conspiración político (partidos del turno y
republicanos)-militar con el fin de acabar con la dictadura y restablecer el
orden constitucional;
•
con
los políticos, que en la clandestinidad forman, en 1926, la Alianza
Republicana, (integrada por Acción Republicana, de Azaña, el Partit
Republicá Catalá de Marcelino Domingo, y el Partido Radical de
Lerroux), mientras antiguos liberales como Niceto Alcalá Zamora fundaron la Derecha
Liberal Republicana, como alternativa católica y conservadora, y por
último,
•
con
una buena parte de los intelectuales (Unamuno, Blasco Ibáñez, Ramón y
Cajal o Menéndez y Pidal) hacia el régimen, ya que se había mostrado
totalmente indiferente hacia el mundo intelectual, teniendo como ejemplo su
confrontación con la ILE (Institución Libre de Enseñanza). Por parte de los estudiantes,
ante la rígida censura a la que estaban sometidos, se creó la prorrepublicana Federación
Universitaria Escolar (FUE).
7.
¿Qué pacto fundaron los partidos de oposición a la monarquía?
El
Pacto de San Sebastián (1930).
Explica
brevemente los acontecimientos desde la caída de la Dictadura a la caída de la
monarquía.
La 3ª etapa
primorriverista, la de la Asamblea Nacional (12 septiembre 1927 / 28
enero 1929) se encargó de elaborar una nueva constitución, pero
supondría el fracaso de la institucionalización del régimen.
Entre 1927 y 1929
las circunstancias económicas empezaron a hacerse difíciles, lo que vino a dar
el argumento que le faltaba a la oposición.
En enero de
1929 fue descubierta una conjura político-militar, liderada por el
conservador Sánchez Guerra, que pretendía también el derrocamiento del
régimen.
En agosto, Alfonso
XIII le retiró su confianza, y al comprobar que no tenía el apoyo de los
capitanes generales y altos jefes militares, Primo presentó su
dimisión el 28 de enero de 1929 y se marchó a París, donde murió dos meses
después.
Alfonso XIII
intentó restablecer el viejo orden constitucional mediante el gobierno del General
Dámaso Berenguer (diciembre de 1929-febrero de 1931.
Nada más ascender
al poder anunció una transición a la constitucionalidad, lo que le sirvió para
ser bien acogido, sin embargo, esta transición se efectuó demasiado lenta, de
ahí el sobrenombre de Ortega y Gasset, de “dictablanda”.
En agosto de
1930 se formó el Pacto de San Sebastián, que reunía a todas las
fuerzas republicanas (Alcalá Zamora, Azaña, Lerroux, Miguel Maura),
catalanistas, (la ERC de Maciá), galleguistas, (la ORGA de Casares Quiroga) y
socialistas (Indalencio Prieto), en octubre formaron un Comité
Revolucionario que tomó el acuerdo de ir a la Revolución el 15 de
diciembre para proclamar la República.
Ese mismo año, un
grupo de intelectuales como Ortega y Gasset, Gregorio Marañon o Ramón Pérez
de Ayala, publicaron el manifiesto fundacional de la Agrupación al
Servicio de la República.
La sublevación se adelantó al 12 de diciembre de 1930 con la
guarnición de Jaca (con los capitanes Fermín Galán y García Hernández,
que fueron fusilados), pero el movimiento fracasó estrepitosamente.
Ante esto, el rey
ofreció el gobierno a Alba (líder del Partido Liberal), pero éste se
negó, entregándoselo a Sánchez Guerra. Éste, fue a la cárcel Modelo
donde estaban presos los participantes de la revolución de Jaca, pero su
rechazo a participar en su gobierno " fue un golpe de muerte al régimen”.
El 18
de febrero
se formó un gobierno bajo el mando del almirante Aznar,
que duró hasta el 14 de abril. Aznar inmediatamente anunció elecciones
municipales para el 12 de abril de 1931, que otorgaron la victoria a los
republicanos en la mayor parte de las capitales de provincia, ya que estaban
menos influidas por los caciques.
Ante el triunfo
republicano, se produjo el desconcierto monárquico, que partió al exilio desde
Cartagena con destino Marsella.
El 14 de abril fue
proclamada la Segunda República sin un solo tiro.

