lunes, 22 de abril de 2019

TEMA 6. LA GUERRA COLONIAL. LA CRISIS DE 1898


TEMA 6. GUERRA COLONIAL Y CRISIS DE 1898.

Cuba era junto con Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam, el único resto del Imperio que le quedaba a España después de los movimientos de independencia de principios de siglo (ej. Ayacucho -1824) en el continente americano ACONTECIDOS CON FERNANDO VII. De estas pequeñas colonias la más importante era Cuba, auténtica joya de la corona, con cuyo aprovechamiento intensivo (ej.AZÚCAR) se intentó compensar las pérdidas suscitadas por la desaparición del Imperio.
El período comprendido entre 1870 y 1914 es conocido como Época del colonialismo o imperialismo,pero España, no solo no participó en este reparto colonial COMO EN LA CONFERENCIA DE BERLÍN -1885- sino que durante este período perdió sus últimas colonias. Por otra parte, España permaneció aislada diplomáticamente durante todo el siglo XIX, NO PARTICIPANDO EN LOS SISTEMAS BISMARCKIANOS, así en 1898 se quedará sola ante los EEUU.
La Guerra de Cuba fue, por un lado, una guerra colonial en la que la isla se independiza de España, y por otro, una guerra entre EEUU y España que supuso la pérdida de todas las colonias españolas en beneficio de este país.


GUERRA COLONIAL.
  • La Guerra Larga (1868-1878).
Ya el gobierno provisional durante el sexenio revolucionario (1868-1874) tuvo que enfrentarse con la grave complicación de la insurrección cubana, que surgió APROVECHANDO DE NUEVO EL “VACÍO DE PODER” EN LA METRÓPOLI Y como reacción contra la inadecuada política colonial de los gobiernos isabelinos y que inició la larga “guerra de los Diez Años” o primera Guerra de Cuba 1868-78.
El gran motivo de la guerra fue la exclusión de los criollos de los altos cargos públicos, además de NO PERMITIRLES LA AUTONOMÍA POLÍTICA Y LA LIBERTAD DE COMERCIO.
En 1868 tiene lugar “el grito de Yara” de MANUEL DE Céspedes a favor de la independencia de la República de Cuba, a la que se suma Máximo Gómez y Antonio Maceo. El conflicto duró 10 años y contaron con la ayuda de los EEUU, pero terminó con la derrota cubana ante el cansancio y las diferencias entre los líderes cubanos.
Como consecuencia, en 1878 se firmará la Paz del Zanjón entre las fuerzas rebeldes y el general Martínez Campos, que concedía a Cuba los mismos privilegios que tenía Puerto Rico, además de la amnistía para los rebeldes (MAMBISES) y la libertad para los esclavos de las filas insurrectas.
El descontento llevará a “la Guerra Chiquita” de tan solo un año que sigue a esta Guerra Larga. Como aspecto a destacar, en 1880 será abolida la esclavitud en Cuba.

  • La Guerra de Cuba (1895-1898)
Si bien la Paz de Zanjón no había solucionado los problemas cubanos, entre su firma y el estallido de “la guerra del 95”, la isla pasó por una de las etapas más fecundas de su historia colonial. Se asistió a una transformación social y económica, unida a un creciente desarrollo de una clase intelectual y a la reactivación de la vida política.
Sin embargo, el creciente peso de los Estados Unidos en la vida económica cubana, unido a la incapacidad de las Cortes españolas para aceptar necesarias reformas, terminarán llevando a un divorcio cada vez mayor y finalmente al desastre.
El inspirador del movimiento emancipador cubano fue José Martí, nacido en La Habana de padres españoles. Su partido político, el Partido Revolucionario Cubano (PRC) proporcionó la base ideológica al movimiento. Acompañaron de nuevo Antonio Maceo, que se convirtió en el cabecilla militar de un movimiento que tuvo su base principal entre el campesinado de la parte oriental de la isla. Otros conocidos líderes independentistas serían además de Máximo Gómez, Calixto García.
El 24 de febrero de 1895, “el grito de Baire” marcó el inicio de la segunda y definitiva guerra de la independencia cubana.
La primera etapa fue de una fuerte eclosión independentista, hasta la muerte de José Martí, el 19 de mayo de 1895.

Martínez Campos “EL PACIFICADOR”, el vencedor de la anterior contienda, fue enviado de nuevo a Cuba, encontrándose con una situación mucho más complicada que la vez anterior, con un movimiento independentista fuerte y organizado.
Fracasaron los intentos negociadores y también sus intentos de dar una solución militar, pese a los importantes refuerzos recibidos desde la Península. Es famosa la frase de Cánovas: "Hasta el último hombre y la última peseta". Sin embargo, los casi 250.000 soldados que llegaron a Cuba no participaron en una guerra convencional sino en una de las primeras guerras de guerrillas coloniales.

El general fue sustituido en 1896 por Valeriano Weyler, quien llegó acompañado de la aureola de ser el general más eficaz del ejército español, imponiendo una línea dura y represiva. Este, procederá a LA DIVISIÓN DE LA ZONA EN “TROCHAS” Y A la vigilancia de los campesinos para impedir que éstos auxiliaran a los rebeldes y así todos los campesinos deberían abandonar sus casas y concentrase en las grandes ciudades. La prensa americana llamará a esta “concentración de pacíficos” (como la llamaba Weyler) “atroces campos de concentración”.

La victoria final con que se contaba en la metrópoli se hacía esperar, la guerra se endurecía, sus repercusiones económicas y sociales se hacían más evidentes y la opinión empezó a impacientarse.
El asesinato de Cánovas en 1897 provocó un cambio político que tuvo su repercusión en el conflicto cubano. Sagasta sustituyó a Weyler por el general RAMÓN Blanco y promulgó la vieja ley de autonomía (MAURA hizo un plan de autogobierno para Cuba en 1892 pero fracasó debido a la oligarquía española y cubana y a la presión norteamericana, pero ésta era ya insuficiente). La independencia era el objetivo final e irrenunciable de los nacionalistas cubanos.


La gran novedad va a ser la ayuda estadounidense a los rebeldes cubanos (LIGA CUBANA). Washington ayudó a los insurrectos caribeños esencialmente por dos razones:
Intereses económicos mineros y agrícolas. Cuba era la primera productora del mundo de azúcar.
Interés geoestratégico. El naciente imperialismo norteamericano buscaba el dominio del Caribe y Centroamérica. Lo que denominaban su back courtyard (patio trasero).

En realidad, el enfrentamiento que se aproximaba en Cuba mostraba la pugna entre un imperialismo moribundo, el español, y uno emergente, que estaba naciendo y que iba a marcar los tiempos posteriores, el norteamericano.

En este contexto, la presencia al frente de los Estados Unidos desde hacía unos meses de un nuevo Presidente, el republicano MacKinley, significó un importante paso hacia adelante en la política de intervención que desde hacía tiempo los norteamericanos habían mantenido en el conflicto cubano. La actitud de Sherman desde la Secretaría de Estado y la campaña de prensa encabezada por los poderosos grupos Pulitzer y Hearst fueron preparando el terreno en la opinión pública norteamericana (Junta cubana estadounidense, y la Liga cubana, por cubanos residentes en EEUU) para el estallido de la guerra. Anteriormente, España rechazó un intento de compra estadounidense por Woodford.


  • La Guerra con EEUU

El misterioso asunto de la voladura del buque de guerra o acorazado norteamericano Maine en el puerto de La Habana en febrero de 1898 (266 víctimas), hizo casi inevitable la guerra.
Nunca se aclararon las causas de la catástrofe, que los norteamericanos achacaron a un sabotaje español, y los españoles a un fallo interno del buque DE LA SALA DE MÁQUINAS. Mientras tanto, la opinión de los EEUU manejada por la cadena de prensa Pulitzer, se inclinaba cada vez más a la guerra.
Ante esta campaña, la prensa española, quizá de buena fe, reaccionó con igual violencia, inflamando a los españoles, y creando la opinión belicista. La guerra parecía inevitable.
Sólo quedaba una solución: la venta de Cuba. El presidente MAcKINLEY prefería esta solución, más cómoda, menos trágica y no más cara que una guerra. El embajador norteamericano ofreció 300 millones de dólares por la isla, más la “propina” de 10 millones para el político español que tomase la decisión. Sagasta, por dignidad, se negó, aunque ya sabía cual iban a ser las consecuencias.

EEUU envió un ultimátum a España el 20 de abril exigiendo, dada la catastrófica situación cubana, la retirada española de la isla en el plazo de tres días, que pasaría a ser independiente bajo la “supervisión” norteamericana, y de no cumplirlo iniciarían la guerra contra España. En definitiva, era una declaración de guerra.


Esta guerra hispano-norteamericana, a la que se opusieron republicanos, anarquistas, carlistas, socialistas y sectores populares, tendría un rápido desenlace debido a la desigualdad de las fuerzas en conflicto.

En Filipinas, donde se había extendido las ideas de la “Liga Filipina” de José Rizal (desde 1893 Y RECRUDECIDA EN 1896), la escuadra del almirante MONTOJO fue destrozada EL 1 DE MAYO por la flota del comodoro Dewey DESPLAZADAS DESDE HONG KONG y pronto cayeron Cavite y Manila, generalizándose en el interior el movimiento independentista dirigido por Aguinaldo.

En Cuba, la guerra también fue rápida y fácil para los americanos. Las fuerzas españolas, cansadas a de una larga lucha y operando a 6000 km de distancia, no podían oponerse a un agresor lleno por entonces de fiebre imperialista y llamado a convertirse en la primera potencia mundial. En el puerto de Santiago de Cuba, la escuadra del almirante CERVERA entró con objeto de aprovisionarse de carbón, pero el aprovisionamiento fue tan lento que, cuando quiso salir, se encontró con que el puerto estaba bloqueado por la escuadra norteamericana.
El gobierno, empujado por las Cortes y la prensa, que apelaban al honor (“Más vale honra sin barcos, que barcos sin honra”) y pese a las protestas de republicanos y socialistas, ordenó la salida y el enfrentamiento, de modo que el 3 de julio la escuadra fue aniquilada en menos de cuatro horas.
Fue una derrota total con 350 muertos, 2000 prisioneros y toda la flota destrozada. Por parte de los americanos solo hubo una baja y ésta fue accidental.
La derrota de la escuadra hizo inútil cualquier intento de resistencia en tierra y llevó a una rápida petición de paz por parte española.

España firmó la Paz de París el 10 de diciembre de 1898.
Por este acuerdo, España perdía los últimos restos del imperio ultramarino, Cedió a EE.UU la isla de Puerto Rico, que hoy sigue siendo un estado asociado de EE.UU, Filipinas y la Isla de Guam en el Pacífico.
Cuba alcanzaba la independencia bajo la “protección” estadounidense (base militar de Guantánamo).
La sustitución del dominio español por el norteamericano engendró un profundo descontento en las antiguas colonias y EE.UU, tuvo que hacer frente a una guerra en Filipinas (1899-1902) y en Cuba, el sentimiento antinorteamericano se extendió por amplias capas sociales.
A nivel internacional, la consecuencia más importante de esta guerra fue el inicio del imperialismo norteamericano. Aunque este país declaraba que su intención era liberar Cuba de la opresión española, lo que pretendía era dominarla política y económicamente SIGUIENDO LA ANTIGUA DOCTRINA MONROE (1823) “AMÉRICA PARA LOS AMERICANOS”.

En febrero de 1899, España entregó al imperio alemán las islas Carolinas, Marianas y Palaos, a cambio de 25 millones de dólares.

LA CRISIS DE 1898.

Desde la perspectiva española, las pérdidas de las últimas colonias vino a denominarse el “Desastre del 98” y tuvo una importante influencia en la conciencia nacional.
La irresponsabilidad de los gobiernos de la Restauración había llevado a una situación que costó la vida de decenas de miles de españoles, primero en la guerra contra los insurrectos cubanos y después en una guerra contra Estados Unidos que no se podía afrontar.
Es curioso observar cómo la pérdida del continente americano, en tiempos de Fernando VII, apenas trascendió a la opinión española, preocupada allá en 1820 o 1824 por los problemas políticos peninsulares, CON LA IRRUPCIÓN DEL LIBERALISMO. En cambio, la pérdida de las últimas colonias, en 1898, provocó una de las más tremendas crisis de conciencia de nuestra historia.
Se inicia un periodo de reflexión y un profundo pesimismo que provocará no sólo la crisis del sistema político de la Restauración, sino también la quiebra material y espiritual del país.
La bella época (BELLE EPOQUE) había pasado. Los vicios del régimen, los fallos hasta entonces disimulados, fueros puestos sobre el tapete por una nueva generación dispuesta a poner el dedo en la llaga, doliera lo que doliera. El nuevo siglo encontró a los españoles tremendamente serios, meditando dramáticamente en su propio problema.


Este desastre del 98 fue la gota que hizo colmar el vaso, el jalón definitivo en lo que Jover ha denominado el desarme moral del sistema de la Restauración, que sufrió un importante golpe.
Estos hechos se produjeron, por otra parte, en el marco más amplio de otra serie de noventa y ochos que afectaron a diversos países del suroeste de Europa. La crisis italiana en Abisinia, el Ultimátum británico a Portugal, el Fachoda francés, son otros tantos ejemplos de crisis coloniales acompañadas de repercusiones políticas, sociales, morales en la Europa latina del fin de siglo.


A partir de entonces, el problema de España se iba a convertir en el gran tema de debate político nacional. Este problema no era único, sino la confluencia de muchos otros:

El socio-económico ligado a la estructura de la propiedad de la tierra y a la deficiente industrialización.
El político derivado del divorcio entre la España oficial representada por el sistema canovista y la España real que no tenía cabida en él.
El regional, tras el afianzamiento de los nacionalismos vasco y catalán.
El religioso y cultural relacionado con la existencia de una tendencia que se refugiaba en la tradición católica como seña de identidad de España y otra que pretendía un Estado laico que permitiera la modernización del país (problema de “las dos Españas”).
el laboral, ya que el movimiento obrero se radicaliza con el anarquismo.
El militar, ya que tras la crisis España observó como el militarismo quería volver a influir en la vida política nacional, esta vez apoyada por posiciones conservadoras, católicas y nacionalistas.

De la derrota del 98 surgirá un nuevo impulso, una nueva idea: la modernización de España ya que para muchos la causa fundamental del desastre estaba en nuestro retraso con respecto a otros países.
En este contexto de revisión crítica surgirá el movimiento regeneracionista.
España inició el siglo XX conmocionada por el desastre de 1898 confirmándose que había dejado de ser una potencia colonial, y en el interior se comprobándose el desfase entre la España “oficial” y la España “real”, por lo que era necesario regenerar el sistema político, económico y social, vigente desde la restauración alfonsina. Además en el plano cultural o tecnológico, mostraba nuestro retraso con respecto a otros países europeos.
Este movimiento regeneracionista, será una corriente ideológica que buscaba la dignificación de la política, la modernización social y la superación del atraso cultural.
Hizo culpable a la Restauración de “todos los males de España” y propuso esa modernización que vendría a “europeizar a España”.
Este movimiento fue liderado por JOAQUÍN COSTA (“Despensa, escuela y siete llaves a la sepultura del Cid”), que propuso soluciones reformistas que lo convirtieron en una figura de capital importancia y de gran influencia posterior.

También serán muy importantes los distintos escritores de la Generación del 98 (Unamuno, Valle Inclán, A. Machado, Ramiro de Maetzu, Azorín o Baroja) influenciados por el desastre y por este regeneracionismo, y que analizaron los problemas de la España de fin de siglo dando distintas salidas para intentar superarlos. Les unió el común dolor por España y su decadencia.



El gobierno en marzo de 1899 dirigido por Francisco Silvela (sucesor de Cánovas) y el general Polavieja como ministro de la Guerra acabó fracasando en el intento regenerador porque lo hicieron manteniendo el sistema restaurador.
Durante los últimos años de la Regencia, siguió vigente el sistema de turnos, ahora entre Antonio Maura o Eduardo Dato por los conservadores, y Canalejas (sucesor de Sagasta, que fallece en 1903) Moret, Alba o el Conde de Romanones por los liberales.
Sin embargo, el turnismo se estaba agotado, al no renovarse ante la evolución de la sociedad española, y el nuevo siglo encontró a los españoles tremendamente serios, meditando dramáticamente en su propio problema.
Muchos historiadores opinan que el 98 marca una nueva época y el comienzo de la crisis de la Restauración, que se hará evidente en momentos convulsos como la Semana Trágica del Barcelona (1909), la crisis de 1917 o el Desastre de Annual (1921), desembocando en la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930).

PREGUNTAS CORTAS:


1. ¿Qué monarca estaba en el trono cuando se produjo el golpe de Estado?
Alfonso XIII (1902-1931).

Explica brevemente las causas del golpe de Estado.
Durante el reinado de Alfonso XIII, se produjeron períodos de crisis como la Semana Trágica del Barcelona (1909), la de 1917, con las Juntas Militares de Defensa, la Asamblea de Parlamentarios y la Huelga General, el denominado “Trienio Bolchevique” (1818-1921) o “época del pistolerismo”  y el Desastre de Annual (1921), dentro de la denominada guerra de Marruecos (1909-1927), donde más de 10.000 soldados españoles cayeron muertos (incluido el general Silvestre) ante las tropas rifeñas de Abd-El-Krim.
La llegada de tropas de refuerzo a Melilla, entre ellas el cuerpo de élite del Tercio de la Legión al mando del general Dámaso Berenguer, salvó la ciudad, recuperándose el territorio perdido.
En 1922, durante los gobiernos de Sánchez Guerra y García Prieto, en las responsabilidades de la guerra se pretendió implicar a algunos militares (39, entre ellos Berenguer), los partidos dinásticos y al propio monarca (conducida la tesis por el socialista Indalecio Prieto), en el denominado “Expediente Picasso”.
Aunque García Prieto aceptó formar una Comisión de responsabilidades Políticas, el ejército captó el deseo de muchos españoles de que se pusiera fin a un parlamentarismo estéril, lo que provocó el 13 de septiembre de 1923, un golpe de Estado, al frente del cual se hallaba el capitán general de Cataluña, Miguel Primo de Rivera.
Este, imbuido de regeneracionismo, en una versión simplista y manipulada de J. Costa del “cirujano de hierro”, anunció en el Manifiesto del 14 de septiembre, su propósito de resolver los graves problemas de la sociedad española: liberar al país de la “vieja política”, destruir el caciquismo, poner fin al desgobierno y la subversión social, a la bancarrota económica y a la amenaza del separatismo.
Su dictadura, que se verá influida por el fascismo italiano, contó con el beneplácito de Alfonso XIII y tuvo el apoyo del Ejército, la burguesía, los terratenientes y los eclesiásticos.


2. ¿Cómo se autodenominaba Miguel Primo de Rivera?
El cirujano de Hierro.

Explica las características del Directorio Militar.
Directorio Militar (15 septiembre 1923 / 3 diciembre 1925).
Durante esta primera etapa, los dos primeros aspectos fueron dirigidos a la administración y al desmantelamiento de las instituciones:
                     el Estatuto Municipal (1924) instalando en cada ayuntamiento a unos “delegados gubernativos” representantes de su gobierno, con el fin de acabar con el caciquismo rural, y
                     el Estatuto Provincial (1925), destituyendo diputaciones y sustituyendo los gobernadores civiles por “gobernadores militares”, para su mayor “orden y control” Y ELIMINANDO LA GENERALITAT DE CATALUÑA.
Del mismo modo, suspendió las garantías constitucionales (Constitución de 1876) y declaró el estado de guerra, dirigido por los generales Anido y Arlegui.
Lejos de desaparecer, el caciquismo simplemente cambió de forma, y con respecto al nacionalismo catalán, solo hizo potenciar la radicalidad separatista.
Entre tales medidas, que vinieron acompañadas del cese de todos los miembros del Gobierno y disolución de las Cortes, se produjo la autoproclamación del propio Primo de Rivera como Presidente del Directorio a título de “ministro único y con facultades para legislar”, ya que prohibió todos los partidos políticos y sindicatos.
A fin de institucionalizar el régimen, en 1924 creó un grupo político, la Unión Patriótica (carente de un programa y una ideología definida).
Durante esta etapa se solucionó el problema de Marruecos, si bien al principio Primo de Rivera, como Alto Comisario, era partidario de la diplomacia y de abandonar la región, pronto cambió de opinión porque había alentado a Abd-el-Krim. Los ataques rifeños a las posiciones francesas Y A LAS TROPAS ESPAÑOLAS EN XAUEN, llevaron a este país a realizar una política conjunta por mar y tierra (anfibio) con España.
El desembarco de Alhucemas (septiembre 1925), casi exclusivamente español pero protegido por barcos franceses, constituyó un rotundo éxito. En mayo de 1926 concluyeron los combates y Abd-El-Krim fue hecho prisionero. La victoria permitió a Primo de Rivera institucionalizar la dictadura.

3. ¿Cómo se llamó el primer gobierno de Primo de Rivera?
El Directorio Militar (15 septiembre 1923 / 3 diciembre 1925).
Explica este período. (desarrollada en la pregunta 2).

4. ¿Qué desembarco produjo el fin del conflicto de Marruecos?
El desembarco de Alhucemas (septiembre de 1925).
Explica las características del Directorio Militar. (desarrollada en la pregunta 2).



5. ¿Cómo se llamaba el partido creado por Primo de Rivera?
Unión Patriótica, creada en 1924.
Explica las características del Directorio Civil.
Directorio Civil (3 diciembre 1925 / 10 julio 1927).
Esta segunda etapa, solucionado el orden público y el asunto marroquí, se abrió con la sustitución por Primo de Rivera del Directorio Militar por un Gabinete Civil, integrado en realidad por seis civiles pertenecientes a la Unión Patriótica y por cuatro militares.
Fue ésta una fase en la que, al amparo de la favorable coyuntura económica europea, se emprendieron notables reformas socio-económicas.
En Hacienda Pública, el nuevo ministro, José Calvo Sotelo, no pudo sanear el régimen tributario, lo que aumentó de déficit presupuestario, y creó la Compañía Arrendataria de Petróleos S.A (Campsa). Otro gran monopolio estatal sería la Compañía Telefónica Nacional de España.
En Obras Públicas, se realizó un plan de construcción de embalses (ej. Embalse del Chorro en Málaga) de confederaciones hidrográficas (1926), a la vez que ferrocarriles, carreteras y puertos experimentaron una considerable mejora.
La política económica de la dictadura se benefició de la coyuntura expansiva internacional de los años veinte, caracterizada por el intervencionismo estatal y el nacionalismo económico y cuyo objetivo era impulsar la industria nacional.
Primo, con Eduardo Aunós como ministro, intensificó la legislación protectora del trabajo, dando un notable desarrollo al Instituto Nacional de Previsión y creando por decreto-ley de 23 de agosto de 1923, el Código del Trabajo, ya en el Directorio Militar (15 septiembre 1923 / 3 diciembre 1925), que pretendía sustituir la lucha de clases por la colaboración y la “sumisión”, y ya dentro de la Asamblea Nacional (12 septiembre 1927 / 28 enero 1929), la Organización Corporativa del Trabajo (1928), una especie de sindicalismo vertical siguiendo el modelo fascista italiano.
También se realizó un plan de “casas baratas”, lo que unido al sistema corporativo alivió la presión y rebajó la conflictividad social.



6. ¿Qué importante escritor de la Generación del 98 tuvo una oposición frontal a la Dictadura?
Miguel de Unamuno.

Explica los diferentes sectores que plantearon una oposición a la Dictadura.
Pese a algunos éxitos, hubo otras cuestiones en las que fracasó de lleno, provocando fuertes frentes de oposición como:
                     con el campesinado, ya que la leve transformación de la propiedad agraria, no solucionó su mala situación;
                     con los regionalismos, en relación al catalanismo Primo de Rivera intentó atraerse a la Lliga, pero después, cuando se promulgó el Estatuto Provincial (1925), que prácticamente suprimía la Mancomunidad, casi la totalidad de las fuerzas catalanas se pusieron frente a él. Hubo un intento separatista (invasión de Cataluña desde Prat de Molló (Francia) por el Estat Catalá de Maciá en 1926 que fracasó;
                     con la clase obrera, ya que el régimen primorriverista declaró ilegales a la CNT (el 1927 se funda la Federación anarquista ibérica - FAI-) y al PC, en cambio quiso atraerse a los socialistas, el líder del PSOE, Francisco Largo Caballero, llegó a ser nombrado Consejero de Estado, sin embargo, el propio socialismo rehuyó la colaboración;
                     con el ejército (Primo mantuvo la prioridad de los méritos de guerra en los ascensos y disolvió el cuerpo de Artillería), produciéndose en junio de 1926 la “Sanjuanada”, una conspiración político (partidos del turno y republicanos)-militar con el fin de acabar con la dictadura y restablecer el orden constitucional;
                                                                                                                                                                        con los políticos, que en la clandestinidad forman, en 1926, la Alianza Republicana, (integrada por Acción Republicana, de Azaña, el Partit Republicá Catalá de Marcelino Domingo, y el Partido Radical de Lerroux), mientras antiguos liberales como Niceto Alcalá Zamora fundaron la Derecha Liberal Republicana, como alternativa católica y conservadora, y por último,
                     con una buena parte de los intelectuales (Unamuno, Blasco Ibáñez, Ramón y Cajal o Menéndez y Pidal) hacia el régimen, ya que se había mostrado totalmente indiferente hacia el mundo intelectual, teniendo como ejemplo su confrontación con la ILE (Institución Libre de Enseñanza). Por parte de los estudiantes, ante la rígida censura a la que estaban sometidos, se creó la prorrepublicana Federación Universitaria Escolar (FUE).



7. ¿Qué pacto fundaron los partidos de oposición a la monarquía?
El Pacto de San Sebastián (1930).

Explica brevemente los acontecimientos desde la caída de la Dictadura a la caída de la monarquía.
La 3ª etapa primorriverista, la de la Asamblea Nacional (12 septiembre 1927 / 28 enero 1929) se encargó de elaborar una nueva constitución, pero supondría el fracaso de la institucionalización del régimen.
Entre 1927 y 1929 las circunstancias económicas empezaron a hacerse difíciles, lo que vino a dar el argumento que le faltaba a la oposición.
En enero de 1929 fue descubierta una conjura político-militar, liderada por el conservador Sánchez Guerra, que pretendía también el derrocamiento del régimen.
En agosto, Alfonso XIII le retiró su confianza, y al comprobar que no tenía el apoyo de los capitanes generales y altos jefes militares, Primo presentó su dimisión el 28 de enero de 1929 y se marchó a París, donde murió dos meses después.
Alfonso XIII intentó restablecer el viejo orden constitucional mediante el gobierno del General Dámaso Berenguer (diciembre de 1929-febrero de 1931.
Nada más ascender al poder anunció una transición a la constitucionalidad, lo que le sirvió para ser bien acogido, sin embargo, esta transición se efectuó demasiado lenta, de ahí el sobrenombre de Ortega y Gasset, de “dictablanda”.
En agosto de 1930 se formó el Pacto de San Sebastián, que reunía a todas las fuerzas republicanas (Alcalá Zamora, Azaña, Lerroux, Miguel Maura), catalanistas, (la ERC de Maciá), galleguistas, (la ORGA de Casares Quiroga) y socialistas (Indalencio Prieto), en octubre formaron un Comité Revolucionario que tomó el acuerdo de ir a la Revolución el 15 de diciembre para proclamar la República.
Ese mismo año, un grupo de intelectuales como Ortega y Gasset, Gregorio Marañon o Ramón Pérez de Ayala, publicaron el manifiesto fundacional de la Agrupación al Servicio de la República.
La sublevación se adelantó al 12 de diciembre de 1930 con la guarnición de Jaca (con los capitanes Fermín Galán y García Hernández, que fueron fusilados), pero el movimiento fracasó estrepitosamente.
Ante esto, el rey ofreció el gobierno a Alba (líder del Partido Liberal), pero éste se negó, entregándoselo a Sánchez Guerra. Éste, fue a la cárcel Modelo donde estaban presos los participantes de la revolución de Jaca, pero su rechazo a participar en su gobierno " fue un golpe de muerte al régimen”.
El 18 de febrero se formó un gobierno bajo el mando del almirante Aznar, que duró hasta el 14 de abril. Aznar inmediatamente anunció elecciones municipales para el 12 de abril de 1931, que otorgaron la victoria a los republicanos en la mayor parte de las capitales de provincia, ya que estaban menos influidas por los caciques.
Ante el triunfo republicano, se produjo el desconcierto monárquico, que partió al exilio desde Cartagena con destino Marsella.

El 14 de abril fue proclamada la Segunda República sin un solo tiro.